La DPH sigue apostando por el cultivo de la trufa

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¿Quién iba a pensar hace dos décadas que empresas y particulares de Canal de Berdún o Sarsamarcuello cultivarían trufa negra en sus territorios? Cuando pensamos en este diamante de la cocina solemos asociarlo con La Ribagorza, pero aunque esta comarca sigue teniendo la mayor extensión de cultivo, en los últimos años, y con las subvenciones que anualmente otorga la Diputación Provincial de Huesca, se han ido sumando explotaciones de otras comarcas, como La Jacetania, Hoya de Huesca o Somontano. 

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Desde el año 2002, la institución provincial convoca ayudas para el establecimiento de nuevas plantaciones y para la mejora de las ya existentes mediante la instalación de un sistema de riego. Roque Vicente, presidente de la Comisión Informativa de Desarrollo y Sostenibilidad, explica que, “la Diputación Provincial de Huesca busca con estas subvenciones potenciar el cultivo de la Tuber melanosporum como motor de desarrollo en el medio rural, pero también diversificar la economía en aquellas zonas donde exista la posibilidad de que este cultivo funcione”.

Este 2020 se han otorgado subvenciones por valor de 160.000 euros a 27 beneficiarios, pero desde que se comenzaron a otorgar hace ya 18 años, la DPH ha ayudado a empresas y productores a instalarse o mejorar sus plantaciones con subvenciones por valor de 5.418.030 euros. Desde 2002 se ha pasado de 10’7 a 1.661 hectáreas dedicadas a este cultivo en todo el Alto Aragón.

Roque Vicente pone el acento en “la gran acogida que tiene la trufa negra en diferentes sectores económicos, ya no solo en el productivo, lo que conlleva generación de riqueza y con ello de empleo. Son muchas las familias que tienen en esta actividad su principal fuente de ingresos, personas que en su mayoría viven en pequeños pueblos. El cultivo de la Tuber melanosporum está consiguiendo frenar la pérdida de población en esos municipios, y solo por ello debemos seguir fomentando su producción, ampliando en lo posible el ámbito de actuación para que llegue a la mayor parte del territorio altoaragonés”.

Un estudio realizado hace unos años reveló que en torno a 340.000 hectáreas de la provincia contaban con unas condiciones óptimas para el cultivo de la trufa negra. En este, se tuvieron en cuenta la altitud y orientación del terreno, temperaturas y precipitaciones medias entre otros criterios.

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