Las Fallas del Pirineo declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

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La Unesco ha reconocido la fiesta de las Fallas del Pirineo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta manifestación cultural es única del espacio pirenaico y, en Aragón, únicamente se mantiene en las localidades ribagorzanas de Aneto, Bonansa, Castanesa, Laspaúles, Montanuy, Sahún, Suils y Villarrué y en el Sobrarbe, en San Juan de Plan. La decisión se hacía pública la noche del pasado martes en la sesión del Comité Intergubernamental de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial que se está celebrando estos días en Windhoek, la capital de Namibia.
Los ayuntamientos de estas localidades altoaragonesas presentaron la candidatura de la Fiesta de las Fallas juntos con los de la vecina Cataluña, de Andorra y de Francia que conservan esta especial tradición para conmemorar el solsticio de verano y hace que sea la primera manifestación cultural inmaterial aragonesa en pasar a formar parte del Patrimonio de la Humanidad.
La Unesco ha valorado especialmente que las fiestas reflejan la regeneración cíclica de los lazos familiares y sociales mientras promueven la cultura del voluntariado, la solidaridad y la hospitalidad, así como el sentido de pertenencia, la identidad y la continuidad. También han valorado el carácter multinacional y su lista representativa, el hecho de que las medidas propuestas se caracterizan por su enfoque integral y transversal que abarca todos los componentes intangibles y que se han elaborado en colaboración entre comunidades y estados. Finalmente, ha incidido en la amplia participación de comunidades, grupos e individuos de tres estados diferentes que han llevado adelante la candidatura teniendo en cuenta los procedimientos propios de cada uno y los comunes que demanda la UNESCO.
Los alcaldes y representantes municipales de los pueblos altoaragoneses han recalcado que este reconocimiento ha sido la recompensa a tres intensos años de trabajo y, sobre todo, a una tradición «más que milenaria» preservada por los habitantes del Pirineo. Y valoran que esta catalogación como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad va a suponer una salvaguarda a un rito transmitido de generación en generación.
La Fiesta de las Fallas se viene desarrollando desde tiempos inmemoriales en algunos pueblos del Pirineo para celebrar el solsticio de verano en torno a la noche de San Juan. Los vecinos encienden una hoguera en algún monte cercano al pueblo, y con unas grandes antorchas, denominadas “fallas”, bajan hacia sus pueblos creando una espectacular serpiente de fuego por la montaña. Luego recorren el pueblo corriendo con el fuego, o girando las fallas y generando círculos, y terminan en la plaza donde encienden una gran hoguera para celebrar el solsticio con los vecinos y los numerosos visitantes.
No se conocen muy bien los orígenes de las fallas, pero hay que remontarse a la época precristiana, que tiene que ver con los ciclos solares, con la purificación de las almas, el recuerdo de los ausentes, la protección de las casas, el tránsito de la infancia a la edad adulta. Sin duda, es el día más especial del año para los habitantes de estos pueblos.
Esta manifestación cultural es única del Pirineo y solo se mantiene en 63 pueblos de Francia, Andorra y España.

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