Todo preparado en Benasque para la vuelta a la normalidad del Gran Maratón Montañas de Benasque

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Después de una edición en sordina por culpa del coronavirus el pasado 2021, el Gran Maratón Montañas de Benasque, GMMB, aspira este sábado a recuperar la pujanza que le ha permitido consolidarse como una de las mejores pruebas del calendario europeo del atletismo extremo.
Considerada durante tres ediciones seguidas como la mejor carrera de estas características en nuestro país y, antes de la pandemia, con una cada vez mayor y más elitista presencia de participantes extranjeros, la GMMB cumple este 11 de junio siete ediciones y quiere mantener esa dinámica ascendente que propició, por ejemplo, que la apertura del plazo de inscripciones de la edición de este 2022 fuera un auténtico acontecimiento entre los practicantes de esta exigente modalidad deportiva y que las 1400 plazas disponibles en las tres pruebas programadas se cubrieran en un abrir y cerrar de ojos.
Ángel Lledó y Carlos Carmona son los directores de esta prueba que repite distancias con respecto ediciones anteriores ya que el Gran Maratón “Montañas de Benasque” de 42 kilómetros se complementa con una prueba de 28 kilómetros y con la carrera de 19 kilómetros por el Valle de Estós que se ha incorporado últimamente pensando en los corredores que se quieren iniciar en el atletismo de montaña. Con ligeras variaciones año tras año en función de cómo ha sido el invierno para tratar de respetar al máximo el entorno natural, la primera de las propuestas plantea un recorrido que transcurre por pistas y senderos de cinco valles distintos: Valle de Estós, Valle de Literola, Valle de Benasque, Valle de Vallibierna y Valle de Ardonés; una circunstancia que sólo pasa en esta carrera y que hacen de ella una de las pruebas atléticas por montaña más carismáticas del calendario nacional. Un majestuoso recorrido pirenaico, cuyo punto más alto se encuentra en el Pico de Estivafreda (2.691 metros) vigilado por los macizos de Posets y del Aneto. «Este año –apunta Carlos Carmona- el calor ha hecho mella, ha pasado factura a los ibones del recorrido y la montaña está siendo “víctima” de las altas temperaturas por lo que nos ha tocado variar un tanto los recorridos previstos». Las altas temperaturas previstas hacen que la organización aconseje a los participantes que tomen precauciones en cuanto a la hidratación, cremas de protección solar o ingesta de alimentos.
Con inicio en la Avenida de los Tilos de Benasque, el trazado diseñado para la 42k arrancará a las ocho de la mañana desde la villa benasquesa hacia el Valle de Estós y, ascendiendo por el GR11, alcanzar la Cabaña de la Coma a 1.800 metros; seguidamente tomará dirección hacia la Tuca Dalliú para pasar por la Cabaña de Literola y seguir en busca del Valle de Benasque, desde donde continuará por el camino viejo en dirección sur, hasta llegar al cruce de la pista del Valle de Vallibierna, para ascender por ella y alcanzar el Refugio de Coronas (1.950 metros); los corredores seguirán subiendo por el camino del torrente de Estivafreda para alcanzar el pico de dicho nombre, cúspide de la carrera. A partir de aquí la carrera transitará por una de las zonas más desconocidas: el Valle de Ardonés, en cuyo descenso, llegando a la población de Cerler (1.500 metros), se adentrará por los densos bosques contiguos hasta llegar a la Meta en Benasque descendiendo hasta los 1.140 metros de altitud, cubriendo un trazado con un desnivel acumulado de 2640 metros y un tiempo límite de siete horas desde la salida.
La 28k, su hermana pequeña, que tendrá la salida media hora después, transcurre por tres valles dentro del Parque Natural Posets-Maladeta compartiendo recorrido con la anterior en la ascensión del pico Estivafreda. Tendrá también como puntos de salida y llegada Benasque y recorrerá los principales valles del Parque Natural salvando los participantes un desnivel acumulado de 1550 metros.
La tercera de las citas es –relativamente- menos exigente en lo deportivo, sus participantes afrontarán un menor desnivel acumulado y, obviamente, una menor distancia, pero es una excelente piedra de toque para aquellos que se quieren introducir en el mundo del atletismo de montaña o aquellos que quieren recuperar sensaciones perdidas. Con salida fijada a las nueve de la mañana, el espectacular Valle de Estós es un excelente entorno para esta prueba que fue muy bien recibida en su anterior convocatoria de 2021.
La GMMB mantiene, y potencia, este año la prueba de carrera por parejas –indistintamente de que sean masculinas o femeninas o mixtas- que tendrá consideración de categoría diferenciada de las individuales y se sumarán los tiempos de los dos corredores del equipo que tendrán que llegar a meta juntos con una separación de no más de 10 segundos primando por encima de todo el compañerismo más absoluto de los participantes en esta modalidad en cualquiera de las tres distancias. Apunta Carmona que un 25% de los inscritos han optado por esta modalidad, «prueba de la aceptación que ha tenido». La organización mantiene, así mismo, el paso por el pueblo de Cerler, donde los participantes reciben siempre una gran acogida que compensa su esfuerzo antes de llegar ya a la cercana meta de Benasque. Y sigue incidiendo en la mejora de los trazados para ofrecer unas óptimas condiciones para la práctica deportiva en un recorrido en el que el asfalto no llega al uno por ciento del firme por el que transitan los atletas. También este año hay un especial interés en mejorar los avituallamientos de los participantes con una amplia oferta de productos sólidos y líquidos habida cuenta del desgaste que sufren los corredores.
Según estudios realizados, más allá de la vertiente deportiva y divulgativa del territorio, la prueba genera un impacto económico de 700.000 euros en el Valle de Benasque gracias a los 5.000 visitantes que atrae, ya que los participantes suelen acudir acompañados por familiares y amigos.

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