Es un clásico del verano, una de esas fotografías que siempre hacemos con ilusión los periodistas locales: las Colonias Urbanas que organiza Caritas. Y van ya 26 años. En esta ocasión los monitores son Raquel Largo, Laura Latre, Adrián Fumanal, Borja Latorre, Alejandro Soler y les dirige Elena Olivera quienes comparten tres semanas de agosto con un grupo de 25 chavales de entre 7 y 12 años. Y todos lo hacen de manera desinteresada y voluntaria. El hecho de que los monitores no cobren por su trabajo condiciona las fechas de la colonia explica Olivera. «El año pasado las celebramos en julio y las fechas varían en función de nuestra disponibilidad. A los chicos asistentes y a sus padres no les afecta ya que son familias que suelen pasan todas las vacaciones escolares en Barbastro, de hecho el número de participantes no disminuye por este baile de fechas». Ellos se apuntan a estas Colonias Urbanas de año en año. «A muchos de ellos los ves crecer, cómo van cambiando y da una inmensa satisfacción», afirma la directora. Llama la atención que, al igual que los jóvenes, la gran mayoría de los monitores también repite: Olivera lleva siete años, por ejemplo, y entre las que menos Laura Latre y Raquel Largo con dos. Latre se muestra muy satisfecha con la experiencia y apunta que lo que más le gusta es constatar «el esfuerzo y las ganas que le ponen los chavales». Este año está resultando un poco especial, explican, ya que mucho de los chicos son de los mayores y otros tantos de los más pequeños, lo cual supone un reto para la organización de actividades. Y como también los participantes son veteranos los monitores procuran ofrecer actividades diferentes de un año a otro. Juegos en los que se trabajan valores, en especial, el respeto.
Estas Colonias tienen lugar en los locales de la parroquia de San José de Barbastro. Un espacio «perfecto» en palabras de Elena Olivera quien además agradece al párroco, Joaquín Subías, todas las facilidades que les brindan.



















