Han vuelto después de los dos años interrumpidos por la pandemia, y la Sierra de Jubierre, en el término municipal de Castejón de Monegros, lo nota, así como las calles y comercios de Sariñena, que se ven salpicadas de gentes extrañas, personas de todas las partes del mundo que han llegado para disfrutar del festival de la espiritualidad y la imaginación: Nowhere
A mitad de junio se les empieza a ver, “ya han llegado, les echábamos en falta”, comentan en un comercio de Sariñena, donde se intenta ofrecerles todos los productos que solicitan y donde ellos y ellas se muestran amables intentando hablar un español mezclado con inglés, francés, “este año estamos 3.650 personas, de todas las nacionalidades y hoy es el día de la inauguración”, explicaba Julia González, zaragozana, pintora y profesora, quien nos recibía el día 6 de julio, con una tormenta que toda la comunidad Nowhere acogía con los brazos abiertos.
“Hemos pasado mucha calor y hoy además de abrir el festival, el agua nos da la bienvenida”, decía Julia, encargada de recibir a la prensa, además de coordinadora en su barrio, “hay 50 barrios, 46 instalaciones artísticas y 16 vehículos articulados”, detallando que estos vehículos son los únicos que pueden circular dentro de esta ciudad efímera y preparada para dar la salida a una semana de música, arte, diversión y todo lo imaginable, “es un encuentro en el que lo principal es la espiritualidad, la creatividad y el contacto con la naturaleza, aunque esta sea en la versión más agreste del paisaje lunar de la zona”, manifiesta Julia. Durante una semana, una auténtica ciudad surge de la nada. Los asistentes, llegados de todo el globo, forman un semicírculo con sus caravanas y camionetas para delimitar este nuevo enclave. Desde entonces no vuelven a utilizarlos más. Algunos se desplazan en los vehículos que funcionan sin combustible y que son adornados de las formas más extravagantes e imaginativas. En el interior de Nowhere se suceden instalaciones artísticas delirantes. Montajes efímeros que constituyen hitos dentro del recinto.
Los 10 principios de Nowhere y uno más
El festival se estructura a través de los 10 Principios: La inclusión radical: todo el mundo es bienvenido. El regalo: en Nowhere no existe la moneda y todo se regala y se acepta. El rechazo a las marcas: no existe patrocinio ni presencia comercial alguna que pueda pervertir el espíritu de la fiesta. El autodescubrimiento radical: se invita a que cada participante realice un viaje interior para conocer a sí mismo. La expresión: en el festival la creatividad y la imaginación de cada uno ayuda a construir el espacio. El esfuerzo común: de esta exploración y expresión individual, se forma una comunidad en la que se crean fuertes vínculos. La responsabilidad civil: todos los participantes y especialmente los responsables del evento, se preocupan por el bienestar de los asistentes. No dejar huella: todos los que participan tienen el compromiso de recoger hasta la última mota de polvo que depositan sobre el suelo de la Sierra de Jubierre, de manera que tras la multitudinaria celebración, el espacio quede tal y como estaba antes. La participación: aprender por la experiencia. Todos están invitados a participar de un modo u otro, a jugar, a bailar o a expresar su mundo interior. La implicación: la experiencia es la base de esta cultura, el contacto con la naturaleza y con el resto de individuos de manera activa.
Y en este 2022 ha surgido un nuevo principio, “hay personas que no quieren abrazos y no se abrazan, el respeto ante todo, y es que el coronavirus nos ha afectado a todos”, indica nuestra anfitriona explicando que, “se pide PCR a todos, además y como siempre, está la Cruz Roja haciendo pruebas de antígenos y de momento solo hay dos casos aislados”.
Asimismo, comenta que este año se ha prescindido de los autobuses, “poníamos autobuses desde Barcelona, pero este año se han trasladado en coches de alquiler o taxis, por l oque la llegada ha sido más escalonada”.
Si bien Nowhere está ubicado en España, solo el 13% de los aproximadamente 1,000 asistentes son de ese país. Más de un tercio proviene de Francia, que en esta ocasión han ganado a los ingleses, también hay estadounidenses, canadienses, brasileños (más de 2 docenas de países están representados). De hecho, el inglés es el idioma dominante en el festival. El setenta por ciento de los asistentes tienen entre 21 y 35 años, por lo que hay un espíritu juvenil y una apreciación aduladora por lo que representa Burning Man (más del 60 % de los asistentes a Nowhere han estado en un evento afiliado a Burning Man). Los nostálgicos del antepasado estadounidense de Nowhere encuentran consuelo en el árido desierto monegrino y sus ráfagas de viento, llamadas cierzo.
En el medio de la nada
El arte está en el corazón de por qué la gente ama Nowhere, donde artistas y entusiastas del arte de todo el mundo vienen a crear y apreciar las instalaciones temporales en los terrenos del festival y los barrios. A lo largo de los 50 d barrios, se encuentra todo tipo de artes, talleres de vida saludable y crecimiento personal. Sí, hay un ambiente de fiesta como en Burning Man), pero existe la sensación de que las personas también ven su experiencia en Nowhere como una oportunidad para crecer y conectarse.
Dos cosas que distinguen a Nowhere de Burning Man son el porcentaje de personas que se ensucian las manos y la naturaleza internacional de la colaboración. Si bien Burning Man es participativo e internacional, el pequeño alcance y la ubicación europea de Nowhere amplifica estos dos componentes. Y debido a que sientes que tus huellas digitales están por todo el evento y has disfrutado de una conexión comunitaria con personas de tantos países diferentes, hay una sensación aún más profunda de idealismo que rodea la experiencia. Al final de Nowhere, estarás buscando un «lugar» donde aparcar su entusiasta deseo de cambiar el mundo.























