La exposición ‘Castarlenas. Memoria en piedra’ con la que ha abierto su programación de 2022 el grausino Espacio Pirineos ha superado las mil visitas y, a petición de numerosos interesados en poder ver la magnífica portada de su iglesia dedicada a San Pedro –un excelente ejemplo del mejor renacimiento aragonés en lo escultórico que fue desmontada por el peligro de derrumbe del templo y cuyas piezas son el eje de la muestra-, ha prorrogado su plazo de permanencia en el sala central de este centro cultural hasta el 28 de abril.
La exposición propone una sugestiva combinación de fotografías de la fábrica de la iglesia, impresionante aún en su ruina, que complementan la programación de un video de su estado actual interior y exterior y de los testimonios de antiguos vecinos sobre cómo vivían en Castarlenas, y una variada documentación sobre la realidad histórica del pueblo y las causas que motivaron su despoblación, la Baronía de Castro y su política de construcción en la época renacentista de una serie de iglesias entre las que se encontraba esta de San Pedro, los tratados de arquitectura de la época que influyen en la construcción de este conjunto religioso de innegable unidad estilística o la técnica y la estética renacentista.
Todo ello arropando una selección de las tallas y sillares recién desmontados en Castarlenas y que se muestran estos días –antes de su nuevo montaje- para permitir al visitante contemplar de cerca tallas y labras de innegable belleza y dominio artístico que cuentan al espectador el florecimiento de una época de apertura al mundo, de riqueza material y de gentes en el territorio de la Baja Ribagorza, a la vez que plantean una dolorosa reflexión sobre el patrimonio artístico, cultural, natural, material e inmaterial que siempre corre peligro pero que es muy difícil preservar en zonas con escasa población o en lugares abandonados.























