La conferencia sobre las radiaciones electromagnéticas despierta un gran interés en Graus

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La charla había despertado una gran expectación que se vio plenamente confirmada y ello hizo que la sala pequeña habilitada en el grausino Espacio Pirineos, un recinto elegido por ser más recogido y fácil de calentar en una velada especialmente fría, apenas pudiera acoger a la gran cantidad de personas interesadas en seguir una conferencia de evidente tono didáctico y divulgativo y que dejó en los asistentes una sensación de desamparo ante los peligros que generan las ondas electromagnéticas, su ubicuidad y la laxitud de la reglamentación que las regula.

Y es que las radiaciones electromagnéticas, su incidencia y efectos negativos en el entorno y el hogar y la posibilidad de reducir esta afección fueron los temas sobre los que giró la conferencia impartida por el ingeniero químico Javier Palomeque a petición de la Junta Local grausina de la Asociación Española Contra el Cáncer en colaboración con el ayuntamiento grausino y con la Asociación de Fabricantes de Longaniza de Graus.

El conferenciante señaló la peligrosidad, cada vez más documentada por estudios científicos independientes, de los teléfonos móviles, del mecanismo de conexión wi-fi o del microondas. Citó los trabajos recopilados en el proyecto Biolmitiative sobre los efectos de las radiaciones electromagnéticas y mostró su temor por el incremento de los tumores cerebrales malignos y los efectos negativos en los sistemas nerviosos.

Habló también de las torres de distribución eléctrica, los trasformadores o las subestaciones recordando que el 90% de los estudios alertan sobre los efectos negativos que conllevan empezando por los daños que generan en el ADN.

Y ofreció una serie de reglas para tratar de minimizar estos efectos negativos que pasan por alejarse de la fuente emisora de las ondas electromagnéticas, la utilización racional de los aparatos, la anulación de los circuitos eléctricos que no se utilizan, la posibilidad de apantallar o aislar la fuente y la necesidad de observar los cambios fisiológicos que se producen a lo largo de los meses para actuar en consecuencia.

El conferenciante no hablabaá de oídas ya que su propia esposa sufre una especial sensibilidad a las ondas electromagnéticas, una intolerancia cada vez más frecuente y que, en su caso, obligó a toda la familia a trasladarse desde su anterior residencia en Madrid hasta el entorno pirenaico a la búsqueda de rincones que estuvieran libres de ellas o tuvieran la menor incidencia posible.

El conocimiento en primera persona de esta afección ha hecho de Palomeque todo un experto y su experiencia personal resultó especialmente enriquecedora para los asistentes a esta conferencia.

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