Quinientos corredores procedentes de catorce países y de cuatro continentes tomaron parte el pasado sábado en la tercera edición del Trail2Heaven disputado en el Valle de Benasque. La lluvia caída horas antes de la prueba dejó los dos trazados diseñados por la organización -uno de 48 kilómetros y con 2590 metros de desnivel positivo y otro de 25 kilómetros y 813 metros de desnivel positivo- en unas condiciones óptimas para la práctica deportiva pero la dureza de los recorridos pasó factura, produciéndose casi un tercio de abandonos.
La carrera arrancó a las 8,30 desde los Llanos del Hospital y tuvo como gran protagonista al local Daniel Amat quien batió todos los récords de los pasos intermedios y cerró el cronómetro en unos estratosféricos 5 horas, 5 minutos y 38 segundos, rebajando en casi media hora el récord anterior de la prueba. David Rodrigo y Fernando González completaron el podio en la carrera larga masculina. En categoría femenina, Raquel Martínez también destrozó la anterior marca dejando el crono en 6 horas, 25 minutos y 11 segundos. La francesa Marine Jaquemin y la canaria Elena Rodríguez de Vera la flanquearon en el podio.
Y también se batió el récord en las carreras cortas masculina y femenina ya que Hanot Echevarría acabó en 2 horas, 6 minutos y 29 segundos y la madrileña Leticia García lo hizo en 2 horas, 28 minutos y 45 segundos. El andorrano Iván Ramírez y Paula Pinillos fueron segundos e Iker Landeta y Vanesa Martínez terceros.
Se trata de una prueba que nació con el objetivo de unir dos valles y sus respectivos países, España y Francia, en una carrera por montaña que, bajo el lema “Unidos por la montaña” permite a los participantes en la carrera larga disfrutar de un recorrido que se inicia a los pies del Aneto, rey y montaña más alta del Pirineo y que recorre el fondo del Valle de Benasque para después cruzar a Francia y entrar en el Valle de Bagnères-de-Luchon por el Portillón de Benasque. La carrera discurre durante 16 kilómetros por territorio francés para volver a España por el Puerto de la Glera.
Los pasos y senderos entre países que atraviesan los corredores en su recorrido fueron habilitados en la Edad Media y han sido utilizados durante siglos por contrabandistas, comerciantes, ejércitos y viajeros de todo tipo y condición.























