Por Lola García Casanova
Jara Mañez pertenece a la junta directiva de la Asociación Cultural Tezigüela de Santa Cilia. Una asociación joven, nacida en 2015 y con muchas ganas de organizar actividades para todos los vecinos, de todas las edades, todo ello con el objetivo primordial de unir más a los habitantes de Santa Cilia y aportar más vida a la localidad. Con la experiencia de un año, miran al futuro con optimismo.
Sus primeros actos datan de finales de 2015.
Desde el Ayuntamiento se realizó un llamamiento a los vecinos con el objetivo de crear una asociación. Fue en 2014, pero el papeleo tardó y hasta finales de 2015 no comenzamos a organizar las primeras actividades. Hay un hueco que los Consistorios no pueden cubrir en la vida social y cultural de una población y por ello, me animé a participar desde el principio.
Cuenta con 100 socios para una población de unos 250 habitantes ¿contenta?
Sí, porque vamos creciendo y cada vez se apuntan más vecinos. Además, en Santa Cilia contamos con muchas segundas residencias y muchos de los veraneantes habituales también forman parte de la asociación. Sin embargo, que quede claro que nuestras actividades se encuentran abiertas a todos, socios o no, empadronados o no.
¿Cuesta sacar adelante una asociación?
Mucho. Nosotros carecíamos de experiencia y al principio, por desconocimiento e ingenuidad, uno cree que es llegar y ponerse a organizar actos. Pero no, como ya he explicado, la burocracia nos retrasó. Una asociación depende, en gran medida, de las subvenciones y también hay que saber rellenarlas y cumplir sus requisitos. Son temas del día a día que uno va descubriendo. Aún somos una asociación joven y como novatos, nos queda por aprender.
¿Que aporta la asociación al pueblo?
Una asociación significa una forma de dar vida a un pueblo, de animarlo y de crear más vínculos entre los vecinos. Hay que tener en cuenta, además, que a Santa Cilia han llegado nuevos vecinos y estas actividades representan un excelente modo de animar a la gente a compartir, a pasarlo bien juntos y a fortalecer relaciones.
Tras algo más de un año de vida, ¿qué balance realizan?
Positivo. Ya sabemos qué actos han funcionado mejor y qué asuntos habría que mejorar. Por ejemplo, nos sorprendió gratamente el resultado y la respuesta del mercadillo que organizamos con motivo de la Semana Cultural de agosto. Era un miércoles, creo recordar, y salió súper-bien. O el viaje a San Sebastián con comida en una sidrería, que fue otra propuesta que gustó mucho. Buscamos actividades que puedan interesar a todos, a cuantos más mejor. E ideas no nos faltan porque en la junta estamos de diferentes edades y trabajamos todos. Además, los propios socios nos trasladan sus propuestas.
Y, ¿qué han pensado para el futuro?
En Semana Santa un taller de respostería, repetiremos la Semana Cultural y Cruz Roja nos ha ofrecido un taller de primeros auxilios. Pensamos también en organizar una salida senderista… teniendo el Pirineo tan cerca hay que aprovecharlo.






















