Graus celebra una animada Feria Agroalimentaria del Pirineo

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El agradable clima primaveral que ha reinado durante casi toda la jornada ha animado el desarrollo de la quinta edición de la Feria Agroalimentaria del Pirineo que se ha celebrado este domingo en la Plaza Mayor de Graus. Durante toda el día, centenares de personas se han acercado a conocer la oferta de los treinta establecimientos procedentes tanto de distintas localidades ribagorzanas como de otras comarcadas pirenaicas a uno y otro lado de la frontera que han mostrado propuestas tan variadas como los embutidos de la zona, quesos, mermeladas artesanales, aceites, vinos y licores, productos hortícolas, de pastelería y de panadería o la cerveza artesanal que se elabora en distintas localidades altoaragonesas.
La feria se ha desarrollado de forma paralela, independiente y complementaria a la tradicional feria generalista del primer domingo de mayo que se celebra en la villa ribagorzana desde hace más de un siglo. Esta doble propuesta ferial ha hecho que las calles de Graus hayan vuelto a ser un hervidero de personas llegadas desde toda la comarca ribagorzana para disfrutar de una jornada plenamente festiva.
Al arrimo de la convocatoria tradicional, la Feria Agroalimentaria del Pirineo nació hace ahora cinco años con la voluntad de convertirse en el escaparate de la producción de la industria ribagorzana de los productos de trasformación agrícolas y ganaderos para el consumo humano, un sector considerado clave en la economía y la potencialidad de futuro de la comarca pero este año ha dado un salto cualitativo y se ha integrado en el proyecto común que supone el circuito ferial “Hecho en los Pirineos”, una propuesta capitaneada por la DPH con la participación del Departamento y la Cámara Agraria de Hautes Pyrénées que busca potenciar el territorio a través de la gastronomía y los productos alimentarios autóctonos.
Como viene siendo habitual desde la primera convocatoria, el programa del certamen proponía la celebración de actividades complementarias. En esta ocasión, por la mañana ha tenido lugar un animado taller de cocina para niños y, ya por la tarde, uno –también muy concurrido- de cata de cervezas artesanales.
En las vecinas calles del Barranco y Salamero, más de cien puestos feriales con una variopinta propuesta de todo tipo de artículos han mantenido la tradición de la feria de San Miguel de mayo y recibido la visita de numerosos vecinos de toda la comarca ribagorzana que, en su inmensa mayoría, han cumplido con la tradición de “enferiarse” con alguno de los artículos puestos a la venta.
Esta Feria de Mayo se creó en 1907 para complementar la oferta ferial grausina que se compone además por las ferias de San Miguel de septiembre y la de Santa Lucía y el mercado semanal de los lunes. En estos 111 años de andadura, su celebración se ha visto acompañada en algunos momentos por ofertas más específicas como las que plantearon en su día los certámenes Propirineo o Expo-Ribagorza; un camino que se recupera con esta Feria Agroalimentaria del Pirineo.
Complementando el certamen ferial, el pasado jueves se celebró un taller de alimentación y el próximo día 10 se ha programado una Jornada técnica de difusión y de tormenta de ideas sobre experiencias agroalimentarias innovadoras en proyectos como “Pon Aragón en tu mesa” o “Hecho en Pirineos”. Se trata de una actividad dirigida a productores y técnicos agroalimentarios que contará con la participación de Enrique Novales, director general de Alimentación y Fomento Agroalimentario del Gobierno de Aragón.

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