Aínsa rinde homenaje a las historias locales y desconocidas de exiliados de la Guerra Civil en una jornada sobre cultura de la memoria

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«Un gran desprendimiento de tierra». Así recordaría el poeta Ángel González la tragedia que supuso para el país el exilio de artistas, escritores, maestros, periodistas, políticos o médicos durante la Guerra Civil Española y el Franquismo. Décadas después, siguen rescatándose historias locales, anónimas, a través de labores de investigación e iniciativas de dignificación como las que en estos días se celebran en Aínsa. Precisamente este sábado se proyectaba en el Centro Cultural el documental ‘Las cerezas del exilio’, de Vicky Calavia, dentro de la jornada ‘La Cultura de la Memoria: construyendo el patrimonio histórico de Sobrarbe’ financiada por la Diputación Provincial de Huesca.

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El trabajo de la directora aragonesa nos traslada hasta México, país donde se localizó la mayor colonia de exiliados españoles: alrededor de 30.000. Muchos llegaron en barco desde Francia tras la invasión nazi en la Segunda Guerra Mundial. Fue precisamente allí donde numerosos vecinos y vecinas procedentes de la provincia de Huesca se reencontraron, ayudándose en aquellos difíciles años y dando fe, al mismo tiempo, de las consecuencias del talento desterrado que sufrió nuestro país durante buena parte del siglo XX.

Julián Borderías, sastre de Jaca, Antonio Beltrán ‘El Esquinazau’, natural de Canfranc y líder de la 43ª División del Ejército Popular de la República, José Seco, ex alcalde de Barbastro, el político y maestro de Bonansa Joaquín Maurín, o la maestra oscense y militante del Partido Comunista Encarnación Fuyola, son algunas de las ‘cerezas’ que van saliendo del cesto conforme avanza la historia escrita por Alberto Sabio, director del Instituto de Estudios Altoaragoneses y de quien parte la idea original. «Este documental habla de la importancia de las historias locales, le pone ojos y boca a mucha más gente, y nos ayuda a entender y asumir ese pasado incómodo que forma parte de nuestro legado», explicaba Sabio durante el coloquio posterior con el público.

El catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza incidía también en la necesidad de pasar página, «pero habiéndola leído bien antes, incluidas las notas al pie». La historiadora Irene Abad le acompañaba en la charla, abordando asuntos como el concepto de ‘pérdida’ en el caso de España y de ‘ganancia’ en el caso de México. Y es que en aquellos años el tejido cultural español emigrado se puso manos a la obra fundando asociaciones, revistas y periódicos en los que nombres conocidos como el de Ramón J. Sender también participaron. «El audiovisual recoge vivencias exitosas – aclaraba Abad – pero hubo muchas personas que desgraciadamente no pudieron coger un barco y empezar de nuevo en otro lugar».

Por otro lado, el trabajo proyectado en Aínsa muestra el vínculo irrompible con los orígenes de quienes se vieron forzados a huir, los símbolos identitarios que siempre les acompañaron y la transmisión a hijos y nietos de ese amor a España. «Estamos muy satisfechos del resultado de estas jornadas, tanto de la que celebramos el 30 de septiembre en torno a la dignificación de un lugar de memoria como la de este sábado», apunta el alcalde de Aínsa-Sobrarbe Enrique Pueyo. «Sigue habiendo un gran interés por conocer, hacer justicia y construir una memoria colectiva en la que todos nos sintamos representados, y se ha visto reflejado en la gran afluencia de público ambos días», añade, esperando que citas como las disfrutadas en el comienzo del otoño puedan repetirse pronto en la localidad. 

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