Alfonso Carrasquer firma ejemplares de su último libro en Graus

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El escritor Alfonso Carrasquer, un autor residente en Barbastro que ha sorprendido a la crítica y al público con sus dos novelas “Sueños de barro” y “El vendedor de quimeras”, firmó ejemplares de esta última el sábado en la Librería Alicia de Graus y departió con los lectores que se acercaron a conocer al escritor y profundizar en el conocimiento de su obra.

Carrasquer presentaba en Graus la que es por el momento su última obra publicada, una novela cruda y sin concesiones que ahonda en la desesperación y la inquina de sus protagonistas. Narra diversos episodios relacionados con la que se vino en llamar la “Segunda Cruzada de los Pastorcillos”, una movilización pseudo-religiosa que comenzó en mayo de 1320 en Normandía cuando un pastor adolescente, después de una peregrinación a Mont Saint Michel, afirmó haber sido visitado por el Espíritu Santo, que le dio instrucciones para luchar contra los musulmanes en la Península Ibérica.

Rápidamente se adhirieron jóvenes agricultores del norte de Francia, que engrosan las filas para ir a la cruzada creando un vasto movimiento popular apoyado por los sermones inflamados de un benedictino apóstata y un sacerdote condenado por su conducta, quienes les convencen de la urgencia del «Santo Viaje» para ir a luchar contra los infieles.

Formando diversas columnas, estos pastores convergen en París donde entran el 3 de mayo de 1320. Desean pedir a Felipe V, biznieto de San Luis, a la sazón rey de Francia que acaudille la cruzada, pero el monarca se negó terminantemente a reunirse con ellos. Durante su estancia en París protagonizan diversos desórdenes y atacando la prisión real del Grand Châtelet, liberando a los presos.

Cinco días más tarde, advertido de este movimiento, descontrolada y subversivo, el papa Juan XXII, residente en Aviñón, lanza la excomunión contra todos aquellos que se crean cruzados sin permiso papal.

Aún asaltan varias veces las juderías de la capital; finalmente pueden ser convencidos para abandonar París encontrando a su paso nuevos seguidores. A principios de junio, los pastores cruzaron la Saintonge y  Perigod, que devastan y saquean. Nuevas incorporaciones se producen a su paso por Guyena. Llegados a Agenais, se dividen en dos grupos: el primero cruzó los Pirineos , por la ruta del camino de Santiago, con la intención de continuar las matanzas en España, mientras     que el segundo grupo marchó hacia el valle del  río Garona masacrando a su paso agotes, leprosos y judíos.

Los pastorcillos en Aragón

Alentados por noticias confirmando que el rey de Aragón, Jaime II «el Justo», estaba organizando una expedición – capitaneada por su hijo y heredero al trono, el infante Alfonso – para hacer frente a los moros del reino de Granada que, al parecer, pretendían adentrarse en tierras de Valencia, los «pastorcillos»  encuentran un motivo para ver cumplidos sus deseos de luchar contra el infiel y, en número de unos cinco mil, atraviesan los Pirineos y penetran en el reino de Aragón con intención de participar en una cruzada contra los sarracenos.

Su primera acción fue el saqueo de la aljama de Monclús (en la comarca de Sobrarbe), entonces importante enclave, donde asesinaron a unos 300 judíos adultos que se negaron (los niños fueron obligados) a recibir el bautismo. De allí se dirigieron a Barbastro, intentando asaltar algunas comunidades moriscas que se encontraron en el camino.

En Barbastro las autoridades protegieron a los judíos avecindados, a los que se unieron algunos refugiados, habitantes de los contornos.

Llegó la noticia de que había sido suspendida la proyectada campaña contra los musulmanes, con lo que desaparecía el pretexto original de la cruzada. Por otra parte, el rey de Aragón, que se había declarado protector de la comunidad judía, libre del inicial compromiso bélico en el sur, decide acabar con la situación y envía a su hijo, el futuro rey Alfonso IV, para acabar con los desórdenes. El Infante ordena juzgar a algunos pastorcillos ahorcando a unos 30 encontrados culpables de promover los desórdenes.

Ante la nueva situación algunos cruzados decidieron volver a Francia directamente, mientras que el grupo principal se dirigió a Pamplona, capital del reino de Navarra. En el camino son hostigados por las tropas del Alfonso y finalmente cruzan Navarra dispersándose.

Este es el marco histórico por el que discurre la novela de Carrasquer, que acerca al lector un episodio muy poco conocido de la historia aragonesa en la que es una excelente lectura para el verano.

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