Animada celebración de la Feria de San Miguel en Graus

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Con estrictas medidas de afluencia, control y seguridad, pero también con la satisfacción entre los feriantes participantes y los numerosos visitantes al sentir que se recuperaba una –relativa- normalidad, la Feria de San Miguel de Graus se ha vivido este martes en la villa ribagorzana como una celebración casi festiva. Desde primeras horas de la mañana, los grausinos y los residentes en localidades cercanas se han acercado en buen número -bien es cierto que en menor cantidad que en las ediciones «normales»- hasta el recinto ferial habilitado en las céntricas calles de Salamero y del Barranco para disfrutar de esta atípica jornada ferial marcada tanto por la prevención y el cuidado como por el gozo del reencuentro de amigos y conocidos después de muchos meses de alejamiento por culpa de la pandemia.
El ayuntamiento de Graus había diseñado desde días atrás un amplio operativo para controlar la afluencia de personas, comenzando por el vallado y delimitación del propio recinto -con sendos accesos de entrada a la altura de la Glorieta de Joaquín Costa y de salida en las inmediaciones del Portal de Linés- y siguiendo por el control permanentemente de estos accesos para evitar aglomeraciones en su interior y por el diseño de un recorrido unidireccional de los feriados, evitando así la formación de tapones y de concentraciones humanas.
Como ya anunció el concejal responsable del área de Comercio y Turismo, Julián del Castillo, debido a la situación generada por la crisis del coronavirus esta especial convocatoria del certamen ha renunciado a su vertiente de feria caballar manteniendo una reducida oferta generalista respecto a lo que es habitual en años normales.
Finalmente, han sido treinta y seis las paradas feriales que, con su variopinta oferta textil, alimentaria, de calzado, plantas, menaje, regalos o plantas, han preservado la convocatoria de de esta histórica feria cuyos orígenes en Graus se remontan a 1201, cuando bajó a la villa ribagorzana desde el monasterio de San Pedro de Tabernas, junto a Seira, donde se celebraba hasta entonces. Los feriantes, elegidos entre las numerosas solicitudes recibidas en el ayuntamiento desde que se confirmó su celebración siguiendo criterios de variedad y de cumplimiento de la normativa sanitaria, procedían en esta ocasión de distintas zonas de las tres provincias aragonesas y de Lérida, Tarragona, La Rioja, Navarra y Burgos.

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