Así viene el futuro. De la crisis sanitaria a incertidumbre económica

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Hace unos días, el dirigente de un sindicato agrario andaluz, manifestaba en la primera cadena de televisión que no preveían tener problemas a la hora de los trabajos estacionales agrícolas. La situación era meridianamente opuesta a la del norte del país, donde la contratación de mano de obra extranjera es imprescindible para poder realizar la recolección de las frutas de temporada.

Oficialmente, en Andalucía y Extremadura, desde el año 2018, son sólo necesarias 20 jornadas o peonadas para ser beneficiario del cobro del subsidio agrario o renta agraria. Un detalle que  muestra como en España, en el tema agrícola, existe una diferencia notable entre el norte y el Sur.

Pero no solo es la agricultura. en un momento en el que el país se va a enfrentar a una situación económica sin precedentes y que no se había visto desde la Guerra Civil, son muchas las variables, entre unos y otros territorios, que condicionarán el futuro.

¿Y Huesca?

La crisis ha alcanzado a todo el territorio nacional, pero el alcance es desigual. Vamos a presentar algunas cifras interesantes que nos pueden arrojar más luz sobre el panorama.

Seguridad Social. El número de afiliados a la Seguridad Social entre febrero y marzo en nuestra provincia ha descendido un 6,1%. De las tres provincial aragonesas (Zaragoza 3,8% y Teruel 2,1%) la nuestra ha sido la que ha soportado un mayor descenso. ¿Porqué? Sin duda, la destrucción de empleo no tiene una causa directa con el Covid-19. En lugares como Huesca la incidencia de la pandemia no ha sido tan grande como en otras provincias. Primer indicio: La estructura productiva de cada territorio  determina la magnitud de la caída, y no tanto la pandemia. Y en esto, con diferencias, al contrario que en la agricultura, somos mucho más parecidos al sur. Estamos especializados en servicios que como el turismo, la hostelería y le ocio, tienen muy poco valor añadido. estas actividades se expanden mucho en los tiempos de bonanza, pero también se contraen de forma mucho más dura en la crisis.

La caída de empresas es otro de los indicadores, en el país, el total ha sido en marzo de 120.000, sin contar con las que han realizado ERTES. En ese apartado, Huesca se sitúa en al zona media, con caídas de empresas entre en 4% (Girona) y el 8% (Badajoz). Cuanto mayor haya sido la destrucción del tejido empresarial, más difícil será la recuperación en la salida. El primer objetivo será recuperar ese tejido.

Diversificación. Pero ¿Dónde estamos en cuanto a diversificación? Huesca tiene un gran pulmón industrial tradicional, Barbastro y Monzón. La agroindustria, en los últimos años, también ha aportado estructura industrial en zonas como La Litera y el Bajo Cinca. Sabiñánigo en el Alto Gállego, reconvirtió en la anterior década una buena parte de su tejido. En el resto, agricultura y servicios. Esta estructura determinará también nuestra salida de la crisis.

La destrucción de empleo será más intensa en servicios como hostelería, restauración, comercio y transporte, considerados de escaso valor añadido.

La confianza de los empresarios. Huesca en un territorio donde abundan las microempresas. entre ellas, la mayor preocupación se centra en dos aspectos, por un lado el hundimiento de la oferta y la demanda, pero sobre todo por la incertidumbre de cuando y como va a ser la normalidad. La confianza se ha desplomado. en aquellas s¡que concentran elementos como el turismo y la construcción en donde más se ha hundido la confianza empresarial. Según el INE, Aragón ocupa el tercer lugar en la estadística con una pérdida de confianza del 39%, solo precedida de Extremadura (39,9%) y Cataluña (40,7%).

La supervivencia, aunque el refrán predice que son las que mejor se adaptan, es mayor para las empresas grandes, que pueden abordar esa adaptación con reducción de plantillas y adaptación a las nuevas situaciones de mercado. Son esas pequeñas empresas, las conformadas por autónomos o compuestas por 1 o 2 trabajadores, las que van a tener mayor dificultad para acceder a la financiación, por lo que su desaparición puede ser uno de los resultados de esta pandemia.

La temporalidad en los contratos. La calidad del empleo va a ser determinante en cada provincia para superar la crisis. Huesca dispone de un 29% de temporalidad. En las primeras dos semanas de confinamiento se destruyó el 2,4% del empleo.

Las rentas de los hogares. Se da la paradoja de que de nuevo pueden ser los jubilados los salvadores de la crisis creada por esta pandemia. Todos los gobiernos del mundo han intentado con sus medidas salvaguardar las rentas de las familias y así favorecer una rápida recuperación. Pero aunque no tiene nada que ver con la crisis financiera de 2008, en el ADN de los españoles y de los altoaragoneses están las dificultades atravesadas. Por lo que es una incógnita si la confianza de los consumidores volverá al estado anterior. Si l consiguen, la demanda tirará de la oferta de nuevo. Las regiones con mayor renta es más fácil que salgan más rápido de la situación.

El avance del paro tendrá su contrapeso en aquellas provincias con un importante porcentaje del empleo público y pensionistas. Por eso, puede ser una ventaja ser una provincia con un segmento de población de edad avanzada (por encima de los 65 años). Huesca se encuentra entre las provincias de la zona media en cuanto a pensiones contributivas, con un 9,3% de la población.

Ese soporte, puede incidir en el consumo y por consiguiente en una mayor o menor rapidez en la recuperación. En el caso de Huesca, el hundimiento del sector turístico, aun siendo menos grave que en las regiones costeras donde el consumo se ha hundido un 70%, no deja de ser importante.

Es difícil hacer pronósticos sobre como evolucionará la pandemia, sobre como va a afectar a cada uno de los territorios. En España conocemos bien nuestras vulnerabilidades y cuales son esos elementos que pueden decantar la salida en uno y otro sentido. Hablar de curvas de la pandemia es viejo, lo que importante en este momento es mantener el empleo, la ilusión de los emprendedores y por supuesto, las ganas de vivir.


Documentación y fuentes: Seguridad Social, INE, EROESTAT y El Confidencial.

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