Benabarre inicia sus fiestas patronales

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Tras la celebración el pasado fin de semana de una multitudinaria Fira de San Medardo a la que no pudieron vencer ni las adversas condiciones meteorológicas del sábado y del domingo, Benabarre arranca hoy definitivamente el programa de sus fiestas patronales en honor a San Medardo en lo que son los primeros grandes festejos del ciclo festivo ribagorzano.

Lo hace con la programación de uno de los actos más queridos por los benabarrenses: el de la finalización de la novena del santo patrón de la localidad que concluye siempre el día 7 de junio -la jornada anterior a la onomástica de San Medardo- y que se conmemora con una brillante procesión y una sentida misa en el entorno de la ermita levantada en su honor en las proximidades del casco urbano. «Para nosotros es el acto íntimo de las fiestas –reconoce Alfredo Sancho, el alcalde-; es un día de convivencia muy valorado por la gente de Benabarre».

El posterior pregón popular a cargo del Grupo de teatro Joven de la Biblioteca y el Chupinazo darán plena carta de naturaleza a estos festejos que este jueves celebra su Día Grande y que proponen una enorme cantidad de acontecimientos lúdicos, recreativos, culturales o musicales pero también de esos actos tradicionales que confieren su plena identidad a estas fiestas benabarrenses.

Este Día Grande vivirá la muy esperada celebración de la procesión de San Medardo por las calles benabarrenses acompañada por los mozos danzantes interpretando su “ball dels totxes”, su posterior actuación en la Plaza Mayor, tras la misa, con el “ball dels palitrocs”, la presentación por los más jóvenes de la villa de los “versets” al santo y la recitación de la Pastorada, la representación de un particular análisis de la vida municipal en los últimos doce meses en un diálogo entre un pastor y su amo, en lo que son siempre los momentos más vibrantes de estos festejos preservados a lo largo de los siglos por los hijos de Benabarre. 

Otro de los grandes momentos de las fiestas de Benabarre llegará el domingo con la “baixada dels carricotxes”. Una “baixada” que aparecía por primera vez en el programa en 1982 y se ha seguido celebrando ininterrumpidamente desde entonces con gran éxito de participantes y de espectadores.

Y entre estas dos jornadas, los festejos presentan un amplio abanico de posibilidades lúdicas, recreativas y culturales, con un especial protagonismo de las orquestas que amenizarán las sesiones de baile programadas. Entre ellos, se ha consolidado también en los últimos años el programa específico para los jóvenes que vivirá el viernes la octava edición de la “Marxeta de la Gent Jove” con diferentes propuestas festivas.

Estas fiestas de Benabarre conservan una serie de ritos inmutables, o casi, que contribuyen a darles su definida y característica personalidad. Rito inmutable desde tiempos inmemoriales es el de la interpretación del citado Ball dels Palitrocs y sus diversas mudanzas que reúne a decenas de balladors en la Plaza Mayor arropados en sus evoluciones por todo el pueblo. O la posterior representación de la Pastorada, aunque ésta tuviera un lapso de varias décadas de ausencia porque alguien que formaba parte de eso que se ha dado en llamar “fuerzas vivas” decidió que esta crónica de los avatares anuales de las gentes de la localidad –la mayoría de las veces amable, a veces con un apreciable y apreciado estilo somarda- tenía un enorme potencial subversivo y había que prohibirla.

Y desde hace ya treinta y seis años, se ha convertido también en rito inmutable que la Baixada dels Carricotxes se celebre siempre el domingo de las fiestas salvo cuando el domingo sea el día del patrón; de ese San Medardo de origen francés que protege los desvelos y alienta las devociones de los benabarrenses. Entonces se traslada a la mañana del sábado, manteniendo ese aire trasgresor y de locura colectiva que ha sabido ganarse un hueco en el corazón de las gentes de Benabarre.

Estos ritos de comunión colectiva, y otros como el de la novena a San Medardo y su acto final ante la ermita dedicada al santo a las afueras de la localidad –para muchos, la cita más emotiva de las fiestas- o la procesión del día siguiente, acompañada por el Ball dels Totxets, previa a la celebración litúrgica presidida por la talla del patrón, son el armazón fundamental de los festejos, las propuestas más multitudinarias y sentidas por los benabarrenses y la base sobre la que se estructura el resto del programa festivo.

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