Benasque celebró este domingo el Día Grande de sus fiestas

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Los mozos danzan ante el patrón en la procesión de San Marsial (Foto: Manuel Mora)

El calor humano, en forma de centenares de personas arropando los momentos más intensos y sentidos del ciclo festivo, y también el calor meteorológico, con unas altísimas temperaturas que obligaron a los responsables de los servicios municipales a repartir agua entre los presentes para evitar males mayores, marcaron este domingo la celebración en Benasque de la festividad de San Marsial, el auténtico Día Grande de los fiestas patronales de la villa pirenaica en esta jornada en la que se honró la memoria de su patrón.
Un calor, físico y emotivo, que acompañó desde primeras horas de la mañana el desarrollo de los actos tradicionales más queridos por los benasqueses, empezando por la esperadísima actuación de los danzantes en el tradicional “Ball dels Omes” y la previa procesión del patrón. Portando las típicas castañuelas adornadas con cintas multicolores, los mozos danzantes ejecutaron un año más esas vibrantes “marradetas” –que para el historiador local Antonio Merino tienen un origen ancestral y con evidentes elementos precristianos asimilados más tarde por el cristianismo- ante la talla del santo obispo de Limoges en una actuación largamente aplaudida por los muchísimos presentes.
Como es tradicional, tras la misa mayor convocada por los sones de “la marciala” –la camapana mayor de la iglesia-, la talla de San Marsial fue llevada en procesión por las calles benasquesas y los lugareños aprovecharon para pedirle su protección. La comitiva se detuvo luego en la abarrotada y expectante Plaza Mayor mientras volvía a repicar “la marciala”, y comenzaban a sonar las primeras notas del “Ball”, una música que ha trascendido las fronteras del Valle ya que sirvió de inspiración para el conocido Himno de Riego.
Y, como es preceptivo, con los sones del “Ball” los cuatro mayordomos masculinos del año, tocados con vistosos y complicados adornos florales en la cabeza, iniciaron su baile delante de la talla del Santo sumándose al poco el resto de mozos -de las más variadas edades- a este homenaje al patrón de enorme fuerza estética y que se estructura en tres partes muy definidas: la que simboliza la llegada de los benasqueses al templo, con un baile por parejas frente a la iglesia, el baile ante la talla del patrón que preside la ceremonia en la Plaza Mayor y la victoria de la fe y ante los posibles enemigos que se simboliza en las “marradetas”, unas evoluciones elípticas que concluyen en el centro de la plaza con el volteo del mayordomo mayor.
Más allá de los actos tradicionales, el apretado programa propone estos días una amplia gama de ofertas lúdicas, recreativas y deportivas, las imprescindibles sesiones de baile y los actos específicos destinados a los más mayores y a los más pequeños que están obteniendo una gran respuesta popular.
Las fiestas concluyen este lunes con la segunda actuación de los danzantes en el tradicional “Ball de les Dones” -en el que toman parte las mujeres de las que toma el nombre acompañando a los danzantes masculinos- como acto más relevante.

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