Benasque vive este viernes el día grande de sus fiestas patronales, el dedicado a honrar la memoria de su patrón San Marcial, en una jornada en la que el frescor ambiental está quedando compensado de sobra por el calor de los vecinos arropando sus tradiciones más queridas empezando por la esperadísima actuación de los danzantes en el tradicional “Ball dels Omes” y la previa procesión del patrón.
Portando las típicas castañuelas adornadas con cintas multicolores, los mozos danzantes han ejecutado las vibrantes “marradetas” evolucionando ante la talla del santo obispo de Limoges en una actuación largamente aplaudida por los presentes.
Como es tradicional, tras la misa mayor, la talla de San Marsial es llevada en procesión por las calles benasquesas y los lugareños aprovechan para pedirle su protección. La comitiva se detiene en la Plaza mientras repica la campana mayor de la iglesia, denominada por este motivo “la Marciala”, y empiezan a sonar las primeras notas del “Ball”, una música que ha trascendido las fronteras del Valle ya que sirvió de inspiración para el conocido Himno de Riego. Los cuatro mayordomos del año, tocados con vistosos y complicados adornos florales en la cabeza, bailan de uno en uno delante de la talla del Santo, y los demás mozos lo hacen de dos en dos o en grupo. Durante el baile se elige entre el público a los mayordomos del año siguiente que reciben una flor de los mayordomos salientes como símbolo de su nombramiento. Estos nuevos mayordomos bailan con los que les han cedido ese honor en una danza de origen medieval de gran fuerza visual y que se estructura en tres partes muy definidas: la que simboliza la llegada de los benasqueses al templo, con un baile por parejas frente a la iglesia; el baile ante la talla del patrón que preside la ceremonia en la Plaza Mayor; y la victoria que se simboliza en las “marradetas”, unas evoluciones elípticas que concluyen en el centro de la plaza con el volteo del mayordomo mayor.
Los festejos afrontan ahora un intenso fin de semana con la segunda actuación este sábado de los danzantes en el “Ball de les Dones” como uno de sus momentos culminantes.
Pero, más allá de estos actos tradicionales de hondo valor simbólico para los benasqueses, el apretado programa propone estos días una amplia gama de ofertas lúdicas, recreativas y deportivas, las imprescindibles sesiones de baile y los actos específicos destinados a los más mayores y a los más pequeños que están obteniendo una notable y entusiasta respuesta popular.























