Denuncian la suciedad en el cauce del Sarrón

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La Asociación de Vecinos, Amigos y Residentes de Torres del Obispo alertaba la pasada primavera del preocupante estado que presentaba el cauce del río Sarrón en su último tramo, antes de desembocar en las aguas del embalse de Barasona. La maleza había invadido el dominio hídrico colmatando en muchos puntos un cauce habitualmente tranquilo pero que sufre episódicos momentos de grandes avenidas. La existencia de una densa masa de maleza y de árboles de un considerable fuste generaba ya entonces un más que evidente peligro ante puntuales riadas, por lo que desde la Asociación reclamaban una «urgente» actuación de limpieza y saneamiento del cauce para prevenir posibles desbordamientos.
Diez meses después no sólo no se ha ejecutado esta limpieza sino que la masa de vegetación se ha incrementado sensiblemente y provoca problemas especialmente graves en puntos como el primer puente que une las localidades de Pueyo de Marguillén y Aguinaliu -el conocido en la zona como “Puente del Sarrón”- donde varios chopos silvestre han crecido entre sus ojos y podrían obturar una posible avenida de agua, con nefastas consecuencias para las tierras colindantes, para la propia integridad del puente y para la comunicación vía terrestre con el pueblo de Aguinaliu.
Desde AVARTO recuerdan que a esta localidad se accede únicamente por esta carretera desde Benabarre, ya que cuando se construyó el nuevo trazado de N-230 sólo se habilitó un acceso a ella desde la dirección de la marcha desde Barbastro a Benabarre por lo que sus vecinos y visitantes no disponen de salida a la carretera nacional y tienen que dar un largo rodeo por la carretera vecinal que une al pueblo con Pueyo de Marguillén y Graus, que es la única de entrada y salida que pueden utilizar y que es la que pasa por el “Puente del Sarrón”.
Según la Asociación, varios vecinos de los pueblos colindantes llevan comunicando «verbalmente y de forma reiterada» este hecho desde hace ya tres años a los forestales que trabajaban en la zona y que incluso han acudido con ellos para que vieran in situ cómo la vegetación ha colonizado totalmente el lecho de este pequeño barranco/río.
Los ribereños del Sarrón de más edad recuerdan algunas de sus crecidas. Hubo una excepcional, reflejada en el número 54 de la revista local “El Gallet”, que ocurrió el 4 de agosto de 1960 cuando, tras una gota fría caída en la zona, el Sarrón y el barranco del Riu unieron su fuerza con un caudal sin precedentes y arrastraron los dos puentes existentes entonces en el entorno de Torres del Obispo, y algunas casetas de de monte, pereciendo ahogadas bajo las aguas desatadas varias caballerías que no pudieron abandonar sus establos. «Nadie murió, pero hubo campos anegados, se perdieron muchas huertas y hubo que reconstruir una buena parte de lo que quedó arrasado», comenta la crónica.
La Asociación señala que actualmente el Sarrón se encuentra lleno de maleza, de troncos secos y de árboles cada vez más grandes en muchos de sus tramos apuntando que si bien hace ahora tres años se hizo una tala de arboleda en el Sargueral, justo en su desembocadura en el pantano, «queda todavía mucho trabajo por hacer para tener un cauce seguro».

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