Tras la experiencia del Torneo de París Beauvais en 2017, las sarrias U14 del Valle de Benasque volvieron a tener la posibilidad de disfrutar de una provechosa actividad de encuentro, cultura, idiomas y baloncesto, esta vez en la República de Irlanda (Eire).
A través del Malahide Basketball Club, el cual participó en el torneo parisino, se organizaron una serie de actividades que conformaron un viaje pleno de satisfacción y aprovechamiento para las ribagorzanas.
Tras la llegada el viernes por la noche al aeropuerto de Dublín, muy cercano al bonito pueblo de Malahide, las jugadoras españolas fueron acogidas en las casas de sus corresponsales irlandesas, con los típicos momentos de nervios e incertidumbre.
La mañana del sábado ofreció una grata sorpresa a la delegación ribagorzana al amanecer con un sol radiante y un clima muy primaveral. El grupo visitó el fantástico castillo de Malahide, de la dinastía Talbot (Tudor) y las sarrias pusieron a prueba su nivel de inglés.
Tras un lunch de lo mas anglosajón, se dirigieron al “gym” donde a las sarrias les espera nada más y nada menos que la selección de Dublín U14, dispuesta a competir con ese equipo español de jugadoras no muy altas que acaba de llegar.
Tras un comienzo dubitativo, con transiciones mal defendidas y con ataques espesos al ser jugadoras de distintas edades que no han jugado este año juntas, las sarrias se pusieron las pilas y comenzaron a correr frente a las torres irish, para acabar llevándose el partido y ofreciendo su carta de presentación.
Nada más acabar el partido, baile irlandés todas juntas para celebrar el deporte como elemento de unión entre personas y pueblos. Luego una cena temprana y copiosa en el típico “pub” irlandés y llegó la hora de descansar y seguir riendo con sus nuevas amigas.
El domingo fue también día de seguir compitiendo, y para empezar, contra las subcampeonas nacionales de Irlanda, que esta vez no pillaron de sorpresa a las rojillas que pudieron mantener el control del partido en todo momento, yendo todo el equipo al rebote y minimizando los malos tiros. Comenzaban fluir los pases, a compartir el balón.
El siguiente reto con el equipo más rocoso del país, por decirlo de alguna manera, algo que no asustó a las sarrias que peleando cada balón y haciendo correr a un equipo de corta rotación, consiguieron agotar a sus rivales para anotarse la victoria y el pase a la final.
Y en la final, cosas del baloncesto, se encontraron los dos equipos más “ligeros” y rápidos de la competición. El balón volaba por el aire, se retenía muy poco y las acciones vistosas se sucedían sin interrupción. Las sarrias tuvieron algunos despistes defensivos que mantuvieron vivo al rival y se llegó a un final de infarto con prorroga incluida, para regocijo de los presentes que estaban disfrutando de un partido.
Los responsables de Basket Alta Ribagorza no lo tenían tan claro pues veían peligrar el horario del tren que les tenía que llevar a Dublín esa tarde.
En la prórroga siguió el intercambio de canastas y se llegó a un 30-31 para las irlandesas a falta de una jugada de ataque oscense, pero los nervios jugaron a las ribagorzanas una mala pasada, no se siguió el plan trazado en el tiempo muerto postrero y se perdió la opción de ganar la final tras un meritorio torneo.
Tras esta pequeña frustración, intercambio de regalos y discursos y todas las jugadoras más que contentas de haber disfrutado de la competición y el encuentro.
Rápidamente la delegación ribagorzana emprendió camino a la estación de Malahide para llegar a Dublín donde un piano de uso libre dió la oportunidad a las basketmúsicas de la Escuela de la Ball de deleitar a los presentes con baile incluido.
Alojadas en el albergue, disfrutaron de un pequeño paseo y la cena en Dublín, y visitaron a la famosa Molly Malone.
También dio tiempo para realizar el famoso Viking Splash Tour, en el que el guía hizo las delicias de las sarrias con un recorrido divertido y cultural que tuvo su momento culminante en la entrada de un vehículo anfibio en las aguas de los canales dublineses. Jara y Elsa, por cierto, tuvieron la oportunidad de “conducir” el histórico cacharro, proveniente del desembarco de Normandía en la II Guerra Mundial.
Y después del momento “shopping” en las calles de Dublín, un atasco curioso del bus camino del aeropuerto comenzó a ayudar a volver a la realidad a los integrantes de la delegación ribagorzana que ya han empezado a pensar en cómo será el viaje del año próximo.
Inicio Noticias Noticias Sobrarbe y Ribagorza El Basket Alta Ribagorza disfruta de un viaje extraordinario a un fantástico...























