Los restos humanos que encontró la Guardia Civil de Huesca el pasado lunes corresponden al montañero zaragozano de 33 años Chema García Fernández, según confirmó a autopsia practicada al cadáver. El joven desapareció el pasado 23 de abril cuando realizaba una travesía en solitario por el valle de Bujaruelo, cerca del Parque Nacional de Ordesa. Según informó el instituto armado a El Periódico de Aragón, la voz de alerta la dio un pastor que informó del hallazgo en una zona alta del río Ara, en dirección al pico de Vignemale.
Agentes del grupo de montaña y de la Policía Judicial de la Guardia Civil se desplazaron a la zona en el helicóptero del cuerpo con un médico del servicio de emergencias del 061, que verificó que se trataba del cadáver de un hombre en descomposición.
El hallazgo fue comunicado al Juzgado de Boltaña, que autorizó el traslado del cuerpo al depósito de la localidad oscense. Los restos fueron localizados en la zona de acceso a los neveros que se sitúan más allá del refugio de Labaza, en un punto muy alejado del lugar del que había partido el montañero zaragozano.























