El Ayuntamiento de Castejón de Sos ha valorado «muy positivamente» la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC)del dolmen de Ramastué, un pequeño núcleo de la Alta Ribagorza que forma parte del municipio castejonense.
El alcalde, José Manuel Abad, reconoce que la noticia, publicada en la edición del 20 de diciembre del Boletín Oficial de Aragón, BOA, supone un «notable reconocimiento» a la importancia del patrimonio artístico y cultural que atesora tanto el municipio como el resto del Valle y apunta que este aval del Gobierno de Aragón supone un especial refrendo en un momento en que acaba de arrancar su andadura el Parque Cultural del Valle de Benasque que hace especial incidencia en la potenciación y difusión de la riqueza patrimonial de la zona.
«Significativamente –señala Abad- este dolmen no se encuentra incluido en el catálogo de bienes catalogados por el Parque, por lo que tendremos que ponderar mejor qué elementos tienen que ir añadiéndose en la relación». El alcalde castejonense, no obstante, tiene un pero en la tramitación de la demanda como BIC del dolmen de Ramastué, a la que acusa de haberse realizado con «escasa transparencia» ya que ni el propietario de los terrenos en que se encuentra este dolmen ni los vecinos de la localidad se enteraron del expediente hasta que fue expuesto a información pública.
El dolmen ha sido conocido, visitado y valorado de antiguo por los habitantes del entorno, pero hasta la fecha es muy desconocido fuera de aquí, incluso en los ambientes académicos, porque no aparecía siquiera como catalogado en las principales publicaciones especializadas. Su declaración como BIC podrá facilitar también la delimitación y estudio de su entorno y profundizar en su relación con otros conjuntos megalíticos cercanos como los de Cornudella de Baliera o Seira.
El de Ramastué es una interesante estructura megalítica de pequeño tamaño que destaca sobre el terreno circundante con una altura visible de 1,50 metros, compuesta por cuatro ortos tatos de granito de la zona -tres correspondientes a la caja de la estructura funeraria y uno a la cubierta- que conforman una cámara sepulcral de forma rectangular alargada y estrecha.
Se localiza a unos 800 metros al sureste de la localidad de Ramastué, en una plataforma elevada unos 300 metros en la margen izquierda del valle del Ésera, en la ladera baja y junto a un barranco que desciende desde el pico Cogulla. Se accede al enclave megalítico a través de un sendero o camino que parte desde la entrada de la localidad y aparece rodeado de fincas y parcelas dedicadas al cultivo de forraje y rodeado de varios árboles que en verano dificultan su localización.
El trámite para iniciar esta declaración se inició la pasada primavera tras la solicitud de un vecino del municipio en este sentido, momento en el que los responsables de Patrimonio tuvieron constancia de la existencia de este monumento neolítico desconocido para la comunidad científica y que contribuye a testimoniar el poblamiento antiguo del entorno de la cara norte del Turbón.
Como recuerda el alcalde, la tramitación no ha estado exenta de polémica ya que el propietario de los terrenos donde se encuentra no fue consultado pese a que su inicio conllevó la aplicación inmediata al monumento y su entorno del régimen de protección establecido para los BIC así como la suspensión de las licencias municipales relativas a todo tipo de obras o actividades en la zona afectada.























