El mercado de la trufa de Graus pospone su apertura

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La suspensión de la tradicional Feria de Santa Lucía en Graus, dadas las limitaciones impuestas por el rebrote en Aragón de la pandemia, que la hacían inviable, supuso también la desconvocatoria de la Feria de la Trufa que en las últimas ediciones se está celebrando de forma paralela en la villa ribagorzana y que, de facto, supone la inauguración de cara al público de la campaña de este exquisito hongo.
En condiciones normales, la Feria de la Trufa habría conllevado la inauguración del Mercado de la Trufa Fresca grausino, consolidado como el escaparate de la producción trufera nacional y un activo punto de compra-venta al por mayor de esta delicia gastronómica que marca en buena medida sus precios generales en nuestro país. Así mismo, este mercado está permitiendo dar visibilidad ante el público no especializado a un sector que históricamente estuvo marcado por una cierta opacidad, lo que se está traduciendo en esa popularización y democratización de la trufa que es uno de los principales objetivos de los truferos para consolidar el consumo de este hongo considerado como uno de los productos más exquisitos de la gastronomía internacional.
No obstante, aunque no la Feria de Santa Lucía se hubiese celebrado, difícilmente hubiera podido abrir sus puertas este pasado domingo el mercado dada la imposibilidad de acceder a Graus de numerosos vendedores y potenciales compradores debido a las restricciones a la movilidad todavía vigentes.
Así las cosas, los truferos se reunían días atrás para analizar la situación y decidieron posponer su apertura hasta que no mejoren algo las circunstancias. El presidente de la Asociación de Truficultores y Recolectores de Trufa de Aragón señala que la idea es la de abrir este mercado «cuando se permita la apertura de los restaurantes al cincuenta por ciento de sus aforo y se garanticen los servicios en barra». La necesidad de poder contar con el apoyo de los bares y restaurantes del entorno grausino para complementar con sus tapas trufadas la oferta meramente comercial del mercado, habida cuenta de que por obvios motivos no se puede contar esta temporada con un servicio de degustación gastronómica en el propio recinto mercantil –una de las señas de identidad de este certamen- , está detrás de esta decisión de los truferos. Por otra parte, la pandemia obligará también a modificar el diseño del espacio físico del mercado que habitualmente suele utilizar las bodegas de la Casa de la Cultura de Graus para su exposición del producto al público interesado y destina la primera planta de este edificio a la degustación de las tapas trufadas; con las medidas sanitarias imprescindibles se hace imposible la utilización de la bodega por lo que la exposición del producto se llevará a una planta superior a la que se aplicará la preceptiva limitación de aforos.
Dado que buena parte de la producción trufera se consume en la restauración y que la mayor parte de los restaurantes de toda Europa se encuentran en estos momentos cerrados –Francia, por ejemplo, ha anunciado que no abrirá estos establecimientos antes d enero-, a nadie extraña que la temporada trufera esté siendo muy complicada. Como reconoce Royo «ya empezó muy floja de precios», pero, aunque ahora las cotizaciones estén repuntando mínimamente por el tirón navideño, los productores de trufa se enfrentan con el problema añadido de una producción sensiblemente menor que en años anteriores. «Estamos recogiendo unas trufas de menor tamaño que en temporadas precedentes, lo que unido a los precios bajos haga que estemos viviendo una auténtica temporada de supervivencia», comenta el presidente de los truferos.

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