Después de varias semanas de trabajo, el monumento al Sagrado Corazón de Jesús que domina desde lo alto de la Peña del Morral el caserío urbano de Graus luce desde este jueves con su esplendor original. Las aportaciones de los vecinos han sido claves para sacar adelante las obras de su rehabilitación integral, que eran imperiosas ante las pésimas condiciones que presentaba este conjunto escultórico que, más allá de su simbología religiosa, es una imagen icónica para muchos ribagorzanos.
El escultor ainsetano Fermín de Bedoya ha sido el altruista director del proyecto de rehabilitación del monumento. A él se debe la realización de la nueva cabeza y la mano del Santo Cristo, que sustituyen a las originales que estaban muy deterioradas por el paso del tiempo, y el saneamiento tanto del resto del conjunto escultórico como del plinto que la sustenta.
Los trabajos, que se iban a iniciar el pasado mes de noviembre, se han prolongado más de lo previsto por las pésimas condiciones climáticas para trabajar al aire libre vividas desde entonces hasta hace muy pocas fechas. «Yo llevaba meses mirando al cielo esperando que se abrieran las nubes», reconoce Valentín Trell, presidente de la Asociación para la Restauración del Corazón de Jesús, una entidad ciudadana creada para impulsar la restauración y en la que participan numerosos colectivos y personas de la villa ribagorzana.
Trell comenta que se han recaudado 23000 euros con las aportaciones de los vecinos y que aún son necesarios otros 6000 más para dar por concluidos definitivamente los trabajos de acondicionamiento de los accesos desde la Basílica de la Peña. Em este sentido afirma que «el capítulo fuerte se ha cumplido; se ha hecho lo que se podía hacer gracias a la generosidad de mucha gente y a la colaboración desinteresada de personas como el empresario Adolfo Dordella, que nos ha dado todo tipo de facilidades».
Ante las dificultades que planteaba la restauración del monumento –una gran escultura de más de cuatro metros sobre un plinto de unos siete realizado en ladrillo y cemento- se pensó en un primer momento en sustituir la imagen y hacerla nueva siguiendo el modelo original. No obstante, triunfó el aspecto sentimental y también el económico ya que el nuevo monumento podía costar entre 120000 y 140000 euros, por lo que se decidió al fin acometer una rehabilitación integral para la que ha sido necesario escanear el conjunto y conocer el estado real de la estructura metálica que la sustenta y actuar en consecuencia. Se ha reforzado la estructura interna y saneado el recubrimiento externo que se ha cubierto posteriormente con una capa de marmolina para devolver la nívea blancura al conjunto escultórico. Además, se ha hecho un vaciado de la nueva cabeza del Sagrado Corazón que se ha colocado sobre un pedestal en los jardines de la iglesia parroquial de San Miguel «para que los vecinos que no puedan subir hasta lo alto de la Peña del Morral puedan ver la nueva cara del monumento».
La empresa grausina Ribador Dordella S.L. ha sido la encargada de llevas a cabo unos trabajos que se han visto dificultados por la localización del conjunto monumental. «Por ejemplo, comenta Trell, hemos debido subir a fuerza bruta la nueva cabeza del Sagrado Corazón, que pesa más de noventa kilos».
Este icónico monumento grausino se erigió, como otros varios en la geografía española, en el Año Jubilar de 1950. Levantado por cuestación popular y realizado por el escultor Jaume Martos, vinculado a la escuela de imaginería religiosa de Olot –donde se guarda una copia del boceto del monumento de Graus que ha servido para conocer más profundamente sus características-, su imponente mole coronando la Peña del Morral se ha convertido desde entonces en una de las imágenes más características de la villa ribagorzana.
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