El Museo de Juegos Tradicionales de Campo enriquece sus colecciones con una exposición permanente de hueveras

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El singular Museo de Juegos Tradicionales de Campo inauguraba este martes una no menos singular sala que acoge desde ahora una sorprendente muestra de artísticas hueveras que forman parte de la magnífica colección de María José –Finín- Fuster, una descendiente de esta localidad ribagorzana que atesora una de las mejores compilaciones del mundo de este humilde utensilio muy popular en muchas cocinas internacionales.
Finín reparte sus días entre su casa de Barcelona y la que tiene aquí en Campo, en su pueblo natal, a la que se escapa siempre que puede. Tras una vida nómada que le ha llevado a visitar numerosos países y a residir durante muchos años en Bruselas, la –relativa- tranquilidad de su jubilación le permite dedicar el tiempo a sus muchas inquietudes y el mantenimiento de una más que sorprendente colección de humildes hueveras, de las que posee más de 14.000 totalmente reseñadas, numeradas y catalogadas, de los más variados materiales y procedencias –posee ejemplares de más de 70 países de todo el mundo- que, con sus doctos conocimientos y comentarios, se convierten en una auténtica lección de antropología y de historia.
El magisterio de la coleccionista, cuya conversación e indicaciones contextualizan todos los ejemplares y sus características abren un universo insospechado de conocimientos asociados a la colección, va a poder ser ahora disfrutado en el Museo de Juegos Tradicionales donde se expone ya una cuidadosa selección de unos 1500 ejemplares que, como recuerda Finín, «irán rotando y variando con la muestra de exposiciones específicas sobre temas característicos, por ejemplo, para las épocas de Navidad o Semana Santa».
«Esta es una muestra que no se va a poder encontrar en toda España, lo que la hace especial», confirma la coleccionista mientras que, a su lado, el director del Museo, el antropólogo Fernando Maestro, se muestra «muy agradecido por esta cesión temporal de parte de las colecciones de Finín, que enriquecen enormemente el fondo expositivo de este espacio».
Licenciada en Historia y diplomada en Genealogía, María José Fuster ha escrito y publicado diferentes trabajos sobre las gentes, los pueblos y los valles del Pirineo. También es autora de un delicioso libro de memorias en el que queda patente su estrecha relación con Campo, otro de acercamiento al mundo y el coleccionismo de hueveras -“La vuelta al mundo en 800 hueveras (más o menos)”, escrito con la autoridad que le da ser una de las más importantes coleccionistas europeas-, y de unos interesantísimos dietarios manuscritos en los que recoge pormenorizadamente las características de todas y cada una de las piezas que entran en su colección –y cuya consulta es también una auténtica delicia-; tampoco es desdeñable su presencia en las redes sociales como mantenedora de tres blogs, el más conocido el de «Hueveras, regalos y recuerdos», que acumulan más de un millón de visitas.
Su última aventura editorial es la publicación de unos “Cuadernos de Campo” en los que aborda la intrahistoria de la localidad y recupera sus oficios y tradiciones, muchos de ellos perdidos o prácticamente olvidados.

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