El Open de Ajedrez de Benasque solventa con buena nota su edición más complicada

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Con el susto en el cuerpo de jugadores y organizadores al confirmarse en su último tramo el positivo por Covid de alguno de los participantes, que no llegó a alterar el desarrollo del torneo al tomarse rápidamente todas las medidas profilácticas y sanitarias que dictan los protocolos vigentes, el Open Internacional de Ajedrez de Benasque puso este miércoles el punto y final a su edición más complicada en lo organizativo.
La que iba a ser la gran fiesta de la celebración de los 40 años de existencia del torneo –que tuvo que ser pospuesta por la suspensión de la convocatoria ajedrecística en 2020-, se ha tenido que contentar con convertirse en una –dignísima, eso sí- edición de “supervivencia” , de transición, a la espera de una normalización de la vida cotidiana que permita la presencia en esta villa pirenaica de muchos de los grandes maestros internacionales a los que este año les ha sido imposible el desplazamiento por las restricciones existentes en todo el mundo.
Las dificultades de todo tipo, las mismas que viven el resto de los ciudadanos de las cuatro esquinas del planeta por culpa de la situación pandémica, han marcado tanto los preparativos como el desarrollo de este Open 2021 que, como reconoce José Luis Pellicer, presidente de la Federación Aragonesa y uno de los responsables organizativos del torneo, «ha sido muy complicado». «No ha sido un año fácil, ni mucho menos, y había ganas de acabar el Open sin problemas», se sincera Pellicer quien, no obstante, no duda en señalar que, personalmente, está «muy contento» sobre la forma en que se ha desarrollado esta edición del torneo «tanto en lo humano como en lo deportivo». Opinión que comparte el responsable máximo de la organización, Miguel Royo, quien, exultante al acabar el torneo, no se recataba en mostrar su satisfacción por el discurrir de este Open que había despertado mucha expectación en el mundillo ajedrecístico internacional y que va a ser el único de los grandes en disputarse en nuestro país, al menos, hasta el mes de diciembre.
Confiesa Pellicer que venía este año a Benasque «con mucho miedo» y no tanto por la situación de la pandemia sino por las «muy estrictas» normas competitivas que debían aplicarse en el recinto del pabellón polideportivo benasqués donde se han celebrado todas las partidas. Un pabellón blindado estos diez últimos días, cerrado al público y en el que los ajedrecistas y miembros e la organización han debido respetar un rígido e inamovible protocolo en cuanto a las normas de seguridad aplicables. «Pensábamos a priori que podrían ser factor de tensión y de mal ambiente –muy en contra del clima desprejuiciado que acompaña habitualmente la celebración de este Open- pero comprobamos con alivio que el 99 por ciento de los jugadores las han entendido y asumido, colaborando así en el buen desarrollo del torneo», reconoce Pellicer, apuntando que tan sólo un par de inscritos renunciaron tras las primeras rondas al no poder sobrellevar las prohibiciones y exigencias motivadas por la situación pandémica.
También se muestra «muy satisfecho» del apartado puramente ajedrecístico apuntando que, en el plano competitivo, «en la sala no ha habido ningún problema remarcable, cumpliéndose estrictamente los protocolos establecidos, algo que nos han agradecido explícitamente muchos de los jugadores participantes». Y pondera el «excelente» nivel de los inscritos que ha permitido que el de Benasque siga siendo un torneo referente del ajedrez internacional «y más en este año tan excepcional con un montón de citas ajedrecísticas desconvocadas».
Por lo que hace referencia a la competición, por una vez el Open ha cumplido con los pronósticos y el Gran Maestro alemán Liviu-Dieter Nisipeanu, con el mejor ELO de los participantes y un campeonato de Europa a sus espaldas, ha hecho bueno su favoristismo previo alzándose con una incontestable victoria final refrendada en la última ronda con una última victoria parcial ante el madrileño Adrián Suárez para conseguir finalmente 9 puntos sobre los 10 posibles en el torneo. «Ha demostrado –comenta Pellicer- que estaba algo por encima de los demás, aunque ha tenido que trabajar en serio en varios de sus enfrentamientos».
En esta última jornada firmaron unas tablas no muy competidas el danés Jesper Sondergaard Thybo y el húngaro Gergely Kantor en la partida que les enfrentó y que, a la postre, les garantizó la segunda y tercera posición definitiva, respectivamente, en este Open que será recordado por esas mascarillas permanentes que han embozado a los jugadores en todo momento.
El Maestro Internacional argentino Tomás Sosa, el Gran Maestro, también argentino, Fernando Peralta, los españoles Marc Narciso y Adrián Suárez, el cubano Roberto Carlos Gómez, el francés Christophe Sochacki y el rumano, y ganador aquí en Benasque, Mihail Marin completan una relación de los diez mejores clasificados en la que estuvo durante buena parte del torneo –y con serias aspiraciones a pelear por la victoria final- el aragonés Daniel Forcén, al que sus dos derrotas en el último tramo le han dejado en la decimocuarta posición final.
Otro aragonés que han tenido protagonismo estos días en Benasque ha sido el juvenil oscense José Escartín que, entre otros buenos resultados, entablaba los dos últimos días con los históricos Elizbar Ubilava y Daniel Campora, a la postre primero y segundo de la clasificación de veteranos. Peor suerte ha corrido la oscense María Eizaguerri, que durante varios días comandó la clasificación femenina pero que ha tenido unos muy duros enfrentamientos en el último tramo que le han relegado hasta la octava posición en esta categoría. Pero, en general, entre la nutrida participación aragonesa cabe destacar la buena participación de nuestros convecinos, siendo más los que suben ELO que los que lo bajan.

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