Celebrar la noche de San Juan, entre el 23 y el 24 de junio, es un acontecimiento cultural de primer orden. Al fin y al cabo es la entrada del verano y la noche más corta del año. Hay infinidad de rituales para disfrutar de ese momento del calendario. Y casi siempre el fuego cobra un protagonismo especial. También en los festejos que se conocen como Fallas del Pirineo. Un tipo de fiesta ancestral que se vive con pasión a un lado y el otro de la cordillera.
























