Graus entrega sus premios Calibo

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En un teatro Salamero con entrada restringida por motivos de seguridad sanitaria a premiados y familiares, el Ayuntamiento de Graus ha hecho entrega este miércoles de los premios Calibo de la Ribagorza en una sencilla, pero muy emotiva, gala en la que también se han entregado los premios a los mejores deportistas locales y comarcales del ejercicio 2020-2021.
Con el recuerdo a los mayores de la Residencia, que están viviendo unas jornadas de zozobra por un desatado brote de Covid 19 que afecta a buena parte de ellos, y al alcalde pedáneo del núcleo de Torrelabad, José Miguel Cadena, trágicamente fallecido el pasado fin de semana, la ceremonia ha recuperado la presencia física de los galardonados y el cariño con que han estado arropados por un público no tan numerosos como el que se suele dar cita en la Plaza Mayor, pero que ha acompañado con sus sentidos aplausos a los distintos premiados.
El premio Calibo de la Ribagorza –que toma su simbólico nombre de ese rescoldo que sirve para recuperar la llama y rehacer el fuego del hogar- recaía en esta ocasión en un histórico establecimiento comercial grausino, Pescados Mur, con una trayectoria de más de ochenta años de servicio a la comunidad, en la profesora Pilar Rodríguez, a punto ya de jubilarse después de más de tres décadas en el colegio público Joaquín Costa de Graus en el que ha ejercido durante muchos años como directora y jefa de estudios del centro y ha dejado siempre honda huella entre sus alumnos y sus familias por su implicación y dedicación profesional, y en el prestigioso Centro de Ciencias de Benasque de Benasque “Pedro Pascual” que desde su primera edición en 1995 se ha consolidado como uno de los más importantes lugares de encuentro e intercambio de ideas para muchos de los más destacados científicos de todo el mundo.
El recuerdo cariñoso y emocionado para los fundadores de la saga comercial de los Mur marcaba el discurso de Eugenia Franco, la sobrina nieta que con su hermano Javier son ya la tercer a generación de la familia al frente de un negocio que ha tenido siempre como señas de identidad la calidad del producto y la afabilidad en el trato.
Subía después al escenario del Salamero el director del Centro de Ciencias, Manuel Asorey, quien, como sus compañeros, valoraba y ponderaba el galardón del que reconocía sentirse «muy honrado» y trazaba un paralelismo entre el rescoldo que le da el nombre y el nuevo brío de este lugar de encuentro científico en Benasque que otea «con esperanza» el futuro después de unos meses especialmente duros en los que se han tenido que suspender numerosos encuentros programados.
Pilar Rodríguez también tenía palabras de agradecimiento por un premio cuya notificación, confesaba, había recibido con mucho pudor «porque hay otros muchos compañeros con iguales o mayores méritos que yo», pero que había asumido como «una enorme muestra de cariño» por parte de Graus y de los grausinos.
La celebración de esta gala y la posterior velada jotera que ha tenido como escenario el Centro Deoportivo han puesto punto y final a los actos programados en los últimos diez días en Graus para conmemorar unas extrañas “fiestas no fiestas” convocadas bajo el eslogan ‘Septiembre sin tradición pero con emoción ‘.

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