En lo que ha sido un consciente, y excelentemente valorado por todo el mundo, guiño a la historia del certamen, los artesanos barbastrenses Joaquín Fumanal y Ramón Agraz han cortado esta tarde la cinta inaugural de la trigésimo primera edición de la Fira de Sant Medardo de Benabarre. Ambos artesanos –cestero el uno, cucharero el otro- son asiduos participantes en esta feria desde su recuperación a finales de la década de los ochenta del pasado siglo y desde la organización han querido reconocer esta fidelidad otorgándoles un nada inmerecido protagonismo en esta edición que llega cargada de optimismo tras la obligatoria suspensión de la convocatoria de 2020.
Como recordaba el alcalde benabarrense, Alfredo Sancho, el ayuntamiento ha querido así «dar protagonismo a quienes realmente lo merecen», aquellas personas que con su trabajo y, como consecuencia de ello, con su presencia en la feria contribuyen a reforzar la personalidad del certamen «siempre con la mejor de sus sonrisas y haciendo sentir a la organización que forman parte de una gran familia».
La inauguración de la Fira se ha convertido así en un acto para hacer evidente el agradecimiento al esfuerzo y dedicación de los feriantes, los grandes protagonistas siempre del certamen y que este año están recibiendo especialmente el reconocimiento y apoyo de organizadores y visitantes del ferial tras unos durísimos meses de suspensión de todo tipo de actividad relacionada con su desempeño profesional.
Tras la inauguración, el recinto que acoge el certamen, ubicado en el amplio pabellón polideportivo benabarrense, está recibiendo la visita de numerosas personas que se están ateniendo a las rigurosas medidas sanitarias para evitar aglomeraciones para poder disfrutar en el interior del recinto de la oferta de un total de cuarenta y cuatro puestos feriales en los que se exponen, mayoritariamente, artículos de arte y artesanales y otros varios relacionados con la agroalimentación.
Especial protagonismo está adquiriendo este año en el entorno exterior del pabellón polideportivo donde, por motivos de seguridad sanitaria, se han trasladado los talleres, degustaciones y actividades complementarias que acompañan el programa expositivo y que están teniendo una notable respuesta popular. Entre ellas, una pequeña muestra ganadera de vacuno seleccionado que ha traído este año la empresa Ganadería Salaña, una firma procedente del municipio de Monesma y Cajigar que se ha especializado en la venta directa de carne y que está también presente como expositor agroalimentario en el ferial.
Obligados por las circunstancias sanitarias, los organizadores han montado en el exterior del ferial unas carpas de promoción gastronómica en las que, en distintas franjas horarias, se están dando a conocer muchos de los productos expuestos en el interior del recinto ferial. También han montado un tren turístico que recorre las calles benabarrenses dando a conocer buena parte de la riqueza patrimonial de esta monumental localidad ribagorzana.
Y en esta jornada inaugural se ha presentado públicamente el recientemente concedido sello de calidad internacional otorgado a Benabarre “Cittaslow: ciudades por la calidad de vida”, que reconoce el esfuerzo de sus habitantes por promocionar una cultura del consumo de cercanía y responsable y una filosofía vital que apuesta por disfrutar de las relaciones personales y de profundizar en la vida social.
En su segunda jornada, este domingo el ferial abrirá sus puertas de 10 a 20 horas y está prevista la celebración de otras actividades complementarias como una demostración teórico/práctica sobre la aplicación técnica de drones en agricultura, ganadería y otros usos. Bautizada como “Introducción al mundo de los drones”, tendrá lugar el domingo a las 10,30. Así mismo, a las 17 se ha programado una charla taller -“Desplastificando nuestro día a día”- para ayudar a los asistentes a minimizar el uso de plástico en los hogares.























