Hace ahora ocho años, el Ayuntamiento de Benabarre decidió trasladar la celebración de la Festa de la Coqueta al amplio recinto del Parquin de La Obaga. Fue una decisión que se ha revelado clave para garantizar la plena consolidación de esta fiesta gastronómica que, con un indudable poder de convocatoria, cierra la programación festiva del agosto ribagorzano.
La noche del viernes, la Festa llegaba en esta ocasión a su decimosexta edición con unas preocupantes predicciones meteorológicas que, a pesar de confirmarse con el aguacero que cayó una hora antes del comienzo del festejo sobre Benabarre, no desanimaron a los cientos de interesados que llenaban La Obaga benabarrense atraídos tanto por el reclamo de la degustación de la humilde coqueta –o torteta, como también es conocida en otras zonas altoaragonesas- como por la posibilidad de degustar alguna de las más de 4000 tapas preparadas por siete establecimientos locales –o dirigidos por personas vinculadas con Benabarre- en una cita que en sus últimas ediciones ha apostado por convertirse en escaparate del activo sector de la industria de trasformación agro alimentaria y de la excelente restauración benabarrense.
La sabia utilización de esos productos –quesos, chocolates, azafrán, cervezas artesanales, embutidos y carnes de primera calidad- que han hecho de Benabarre un punto de referencia para el movimiento “slow food” en el Alto Aragón tuvo de nuevo anoche su refrendo en las tapas elaboradas que desaparecieron en un visto y no visto ante la demanda de los más de mil quinientos asistentes.
La lluvia previa retrasó un tanto el desarrollo de esta edición que contó con la presencia del televisivo chef oscense Mateo Sierra como maestro de ceremonias y con el chacinero local José María Prior como director y supervisor de todo el montaje, y que tuvo en la elaboración de unas coquetas sin gluten –no exenta de dificultad ya que no es fácil amalgamar sin harina de trigo el resto de los elementos tradicionales de la receta- la principal novedad de un festejo en el que los mondongueros benabarrenses volvieron a salir airosos en esta cita que contó con la música en directo de la compositora e intérprete ribagorzana Julia Martínez.
Se celebraron también unos talleres dirigidos al público más joven que son un guiño a la tradición en la elaboración de este exquisito producto nacido de la cocina de la necesidad y convertido hoy en un exquisito manjar y un acicate para que los participantes se interesen por estas labores tradicionales y no las dejen perder en el futuro. Cabe destacar igualmente la participación de decenas de voluntarios en el desarrollo de la Festa, desde el destacado papel de las mondongueras en la demostración de la elaboración del producto, al de los voluntarios que controlan el fuego y la temperatura de cocción de los dos calderos y las brasas para las dos grandes parrillas en que se preparan las raciones, pasando por los que las proporcionan al numeroso público siempre presente.
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