La magia del cine trae ilusión a Benasque con un casting en el que participan más de medio millar de benasqueses

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En un Benasque aterido de frío, con las calles vacías y sus vecinos acogidos en casa al calor del hogar, la animación que se vivía durante las jornadas de los pasados viernes y sábado en el Palacio de los Condes de Ribagorza llamaba especialmente la atención por el aire de expectación y de alegría contenida de las gentes –muchas- que se acercaban hasta allí para participar en el casting organizado por la productora “Nadie es perfecto” con el fin de elegir a un centenar de extras locales de todas las edades como figurantes de la película “A mil kilómetros de Navidad” que va a convertir el entorno benasqués en un gran set de rodaje en las próximas semanas.

arte ingenuo

Finalmente fueron 516 los interesados en tomar parte en este rodaje que llegará al Valle de Benasque a comienzos de febrero con un equipo de un centenar de personas que permanecerá en la zona las tres semanas siguientes convirtiendo la Plaza Mayor, varias de las calles benasquesas y las montañas circundantes en los escenarios principales de la historia del protagonista, Raúl, un treintañero que odia la Navidad porque en esta época ha vivido algunas de las perores experiencias de su vida. Pese a su renuencia, el jefe de su empresa le encarga auditar una empresa de turrones de Valverde, un pueblo que vive por y para la Navidad, y, además, tendrá que compartir vivienda mientras dura su cometido con Paula, la maestra del pueblo, empeñada en batir el récord del belén viviente más grande del mundo. Habrá también una historia de amor en la que será la primera película navideña de Netflix producida en España que ya ha comenzado su rodaje en Madrid, dirigida por Álvaro Fernández Armero y con Tamar Novas en el papel protagonista de una historia en el que los paisajes pirenaicos, la nieve y el propio Benasque son parte imprescindible de la trama.

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En esta localidad y Valle cuya principal actividad económica, el turismo, se encuentra bajo mínimos por culpa de la pandemia, el rodaje y el movimiento de gentes que va a generar suponen un balón de oxígeno y, para muchos benasqueses, una posibilidad de ganar algo de dinero –especialmente bienvenido ahora- mientras participan en una experiencia que tiene siempre un halo mágico para los ajenos al sector cinematográfico.

Así lo subraya Adrián Clemente, un joven pistard de 28 años ahora en paro por el cierre de la estación de Aramón Cerler que se presentaba al casting tanto por lo que tiene de novedad como por la posibilidad de ganar un dinero «que será muy bienvenido». Pero en su decisión también ha pesado la posibilidad de tomar parte en el rodaje y conocer desde dentro los entresijos de la creación de una película, algo que considera «muy interesante». En el actual contexto socio económico que se está viviendo en el Valle de Benasque , Adrián considera que «ahora más que nunca» esta experiencia cinematográfica se ha convertido en lo que define como «un soplo de aire fresco en una situación muy complicada» a la vez que entiende que no deja de ser «muy interesante, por todo lo que conlleva» que la industria cinematográfica tenga en cuenta las potencialidades de la Alta Ribagorza como plató para sus producciones.

También la posibilidad de ganarse un dinero y la de participar en una experiencia «distinta e irrepetible» han pesado en el ánimo de Amparo Abad para presentarse en el casting y optar a participar en la película. Como Adrián, Amparo trabaja en Cerler –en la Escuela Española de Esquí- y se encuentra ahora en paro, lo que le permite una libertad de actuación que en otras condiciones hubiera sido impensable. «Poder participar en el rodaje va a permitir a quienes sean elegidos en el casting hacer algo que habitualmente no se hace», comenta reconociendo que además «en este año en que estamos sin trabajar hay que aprovechar lo que se pueda».

Para Amparo todo es una novedad ya que nunca antes ha estado en un casting, aunque sí ha participado en alguna producción de teatro amateur -«muy modestas, montajes en el colegio y alguna cosa por el estilo»-, y más con el secretismo que está rodeando hasta ahora el proyecto. «Lo único que sabemos –confiesa- es lo que se ha publicado en Heraldo de Aragón y poco más y, como tampoco se puede hacer mucha vida social por aquello de la pandemia, no hemos podido comentar mucho con los amigos el tema».
Este proceso de selección es igualmente es novedoso para su hija Vera, una joven estudiante en el IES de Castejón de Sos que, como ella, ha sentido el gusanillo de ponerse frente a las cámaras y se ha presentado con algunos amigos al casting. «Para qué engañarnos –dice su madre- salir en una película siempre tiene algo de mágico, llama la atención, y estaríamos encantadas de poder participar en ella».

El amor por el mundo del artisteo nunca lo ha ocultado la técnico cultural y bibliotecaria castejonense Mari Carmen Mengod, Pipi, otra de las postulantes como extras en la película “A mil kilómetros de Navidad”, quien estaría «encantada» de ser elegida. «A mí este mundillo artístico me gusta; he actuado, cantado y bailado desde pequeña y como esto es algo novedoso me hace ilusión presentarme al casting y poder ser seleccionada», confirma una Pipi que, como muchos de los candidatos, es una experta esquiadora, uno de los requisitos que va a valorar la productora a la hora de elegir al elenco de figurantes.
Iván Armesto es el responsable del proceso de selección que se realizó durante largas sesiones en las jornadas del viernes y del sábado y se mostraba entonces «contento» de cómo estaba yendo el operativo. «Va lento, pero seguro», reconocía en una brevísima pausa entre dos candidatos, subrayando que la gente que estaba acudiendo al Palacio de los Condes de Ribagorza estaba «muy animada» y que su perfil respondía al que se busca para participar en el rodaje.

Más allá de las consideraciones artísticas, de la bocanada de ánimo que supone el rodaje en estos momentos de atonía de la economía de la zona y de los ingresos extraordinarios que pueden obtener los figurantes de la película –especialmente bienvenidos ahora-, en Benasque son muy conscientes de la enorme promoción del territorio anfitrión que propicia este tipo de producciones cinematográficas. Algo que reconoce la gerente de la Asociación Turística Empresarial del Valle de Benasque, Eva Bizarro, para quien es «innegable» el movimiento económico que genera un rodaje cinematográfico -«y más si es una producción ambiciosa»- por la gran cantidad de personas que implica. Bizarro destaca, así mismo, que el rodaje de la película llega en un momento «muy duro» para todo el entorno pirenaico y que la ocupación hotelera y el movimiento de todo tipo «van a venir muy bien» y recalca especialmente «la carga ilusionante» que conlleva este tipo de actividades para unos vecinos muy necesitados de buenas noticias.

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