La Asociación Cultural de La Puebla de Castro y el ayuntamiento de esta localidad ribagorzana han organizado para este sábado una nueva edición de la Feria de Artesanía de San Román que instalará su recinto ferial en el entorno de las plazas de la Iglesia y Mayor aunque también propone otros espacios urbanos para la realización de diversas exposiciones, talleres y demostraciones.
Las hogueras encendidas en el ferial para combatir las temperaturas habitualmente bajas de la jornada se han convertido en un elemento imprescindible de este certamen que este año se inaugurará a las 9,30 horas y que durante la mañana propone la celebración en el vecino barrio de San Antonio de una exposición de talla, que correrá a cargo del vecino local José Riba. También se ha programado un pascalles medieval a partir de las 11,30 animado por los Titiriteros de Binéfar y la celebración de distintas visitas guiadas a la iglesia de Santa Bárbara dirigidas por los informadores turísticos locales, un almuerzo al calor de la lumbre para el que los socios deberán recoger el ticket en el puesto de la Asociación.
El programa ferial se completa con la comida popular a base de estofado de ternera y una posterior sesión de baile –con bingo en el intermedio- para culminar esta jornada festiva.
Esta feria de San Román siempre se consideró un certamen “menor” en la comarca ya que para los artesanos que en los siglos XIX y XX se trasladaban a la entonces mucho más importante feria de Naval era un punto de parada previo al certamen principal. Incluso llegó a desparecer en la década de los setenta pero, tras su recuperación hace una quincena de años de la mano de la Asociación Cultural, ha ido adquiriendo un enorme auge como escaparate de la producción artesana que se está realizando actualmente en la Baja Ribagorza donde se han radicado en los últimos tiempos numerosos artesanos.
Ellos han tomado el relevo de los turroneros, los sogueros y los percheros que, procedentes de Graus y otras localidades ribagorzanas, paraban en La Puebla de Castro camino de Naval. Asociada a esta tradición ferial se celebraban en la población una serie de actos tradicionales entre los que destacaban los religiosos: cuentan las crónicas que en esa fecha se celebraba una solemne misa concelebrada por tres párrocos, que tras la misa venía una gran procesión y que, después, los mozos encendían una albarda y una bota de vino vieja que paseaban por las calles del pueblo.























