La Puebla de Castro vive intensamente su tradicional Feria de Artesanía San Román

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Con una gran animación y una notable concurrencia de pueblenses y de residentes en los pueblos vecinos, la localidad ribagorzana de La Puebla de Castro vivió el pasado sábado la muy esperada recuperación de su tradicional certamen de San Antón, una feria de artesanía heredera directa desde hace más de veinte años de la que se venía celebrando en la localidad desde comienzos del siglo XIX hasta mediados del XX cuando, como pasó con otras muchas ferias en toda España, dejó de convocarse en lo que entonces pareció una situación irreversible.
Afortunadamente no fue así ya que un grupo de jóvenes de la localidad decidieron recuperar este certamen que, con los años, se ha consolidado como un punto de encuentro para gentes de la Baja Ribagorza y del vecino Somontano basbastrense. Algo que volvió a repetirse este año, con más ganas incluso que en ediciones precedentes tras la suspensión de la edición de 2020. Desde primeras horas de la mañana, el entorno de la Plaza Mayor fue un hervidero de gentes, de encuentros, de risas y de complicidades en una jornada plenamente festiva en la que los asistentes desafiaron con humor al frío que siempre suele ser compañero de esta feria de La Puebla de Castro.
Organizada de nuevo por la Asociación Cultural de la localidad, con la colaboración del Ayuntamiento, su recinto ferial estuvo una vez más presidido por la gran hoguera para combatir el frío que se ha convertido en uno de los símbolos de este certamen. Otro de estos símbolos es la programación paralela de actividades de tipo cultural, recreativo y social que tampoco faltaron este año a la cita pueblense que arrancaba a las 9,30 y que ofreció a los asistentes, además de una variada propuesta artesanal, la posibilidad de recrearse con la exposición de las tallas y maquetas del artesano local José Riba, el disfrute de la ambientación musical que corrió a cargo del grupo Julia Maro Quartet o la participación en unos divertidos juegos en familia.
No faltó tampoco el habitual almuerzo popular al arrimo de la hoguera aunque sí que se suspendió –no se había convocado por motivos sanitarios- la comida de hermandad de la jornada ni la verbena vespertina que acompañaba en anteriores ediciones la celebración de esta feria ya que el programa diseñado concluyó este año a las dos de la tarde, momento en que tuvo lugar el sorteo de un sabroso jamón ente los que se habían “enferiau” comprando en los puestos feriales.

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