La Puebla de Fantova se queda este año sin Monumento

0
123

Este año no hay “Cabelleras de Cristo” engalanando el altar de la coqueta iglesia de La Puebla de Fantova estos días de Semana Santa.
Los habitantes de este pequeño pueblo ribagorzano, pensando que la situación sanitaria iba a impedir como el año pasado la celebración de todo tipo de ceremonias religiosas durante estas fechas ni siquiera se plantearon la posibilidad de que podrían instalar el tradicional “Monumento” ante el altar como un permanente recordatorio de la Pasión y Muerte de Cristo. «Pensamos que no tenía ningún sentido si iba a estar la iglesia cerrada, así que cuando después el mosen nos comentó que algo podríamos hacer ya no había tiempo material para preparar las “Cabelleras de Cristo”», corrobora Ana, una de las mujeres que trabaja habitualmente en la instalación del “Monumento”.
Así que, por segundo año consecutivo, La Puebla de Fantova se ha quedado sin una de sus tradiciones más queridas y, también, una de las menos conocidas de cuantas se conservan en Ribagorza para conmemorar la Semana Santa.
En condiciones normales, cuando llegan estos días de Pasión, Muerte y Resurrección, la iglesia pueblense es engalanada y una de sus capillas preparada para acoger la instalación del “Monumento” conmemorativo del sufrimiento de Jesucristo. Un gran tapiz morado como telón de fondo enmarca el sencillo montaje en el que destacan las macetas que lo flanquean, ornando el conjunto con unas matas blancas de aire fantasmagórico.
Denominadas “Cabelleras de Cristo”, estas singulares y curiosas plantas son semillas de trigo y cebada sembradas en la segunda semana de Cuaresma, normalmente el viernes después del miércoles de ceniza y a ser posible en luna creciente, que han crecido en una bodega cálida, húmeda y sin iluminación para que adquieran su característica tonalidad rubia o muy aclarada.
Son unas plantas muy delicadas cuyo cuidado debe realizarse de forma muy medida en cuanto a la hidratación requerida o la temperatura adecuada porque en caso de no atinar con las proporciones justas se corre el riesgo de que se pudran y estropeen.
El secreto de su cultivo, afirman orgullosos los vecinos de este activo núcleo dependiente ahora del municipio de Graus, es una tradición «que nos hemos ido pasando generación tras generación» y singulariza habitualmente su Semana Santa preservando aquí una costumbre que antaño también se vivía en otras localidades cercanas y que en esta ocasión, excepcionalmente, no ha podido mantenerse por culpa de la Covid 19 y el desbarajuste que acarrea.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.