Tras unas muy intensas jornadas previas marcadas tanto por la presentación de repatanas y repatanes y la lectura del pregón festivo que realizó Aurora Bruballa como por la programación de numerosos actos de tipo lúdico, recreativo y cultural y por los múltiples ensayos abiertos al público, y muy concurridos, de danzantes y cabezudos, las fiestas de Graus arrancaron definitivamente la noche del sábado con la celebración de la siempre multitudinaria ronda que, interpretada por la Rondalla de Francisco Parra y con los cantadores Francisco Lasierra y Javier Badules, partió de la Plaza Mayor tras rondar en la casa consistorial al alcalde y al resto de autoridades municipales y recorrió las calles de la villa dedicando sus jotas a repatanas, mozas y danzantas.
Considerada como una de las más animadas de Aragón, la ronda volvió este año a ser el aldabonazo de unos festejos singulares como pocos, declarados desde 1973 de Interés Turístico Nacional y que desde hace un par de años pasado ostenta reconocimiento del Gobierno de Aragón como Bien de Interés Cultural. Es el paso previo para relanzar la candidatura de estas fiestas a su consideración por parte de la UNESCO como Patrimonio Intangible de la Humanidad, objetivo en el que andan empeñados los grausinos para preservar esta cita que ha sabido como pocas salvaguardar un impresionante legado patrimonial.
Finalizada la ronda a altas horas de la madrugada, el domingo tomó el relevo la popular Peña La Bullanga programando numerosas actividades festivas como preludio al inicio oficial de los festejos que, como manda esa tradición tan presente en Graus durante estos días, arrancan oficialmente a las 12 del día 12 acompañadas por el disparo de cohetes y el volteo de campanas.























