La sequía veraniega incrementa el efecto del cambio climático en Ribagorza.

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En pleno mes de agosto, con una canícula veraniega como no se recordaba en años, muchos bosques ribagorzanos presentan una estampa totalmente otoñal, con las hojas amarilleando y cayendo ya de las ramas. Una situación provocada no por efecto de la llegada de los primeros fríos sino por la ausencia de precipitaciones en este verano extremadamente seco y que se está haciendo especialmente evidente en muchos robledales de la comarca, algunos –como los del entorno de la localidad de Puente de Montañana- en grave peligro de desaparición.
«La pérdida de las hojas se produce por la falta de agua y es una medida de defensa», explica José Périz, propietario de una de las masías de este municipio y vecino de un robledal herido de muerte. Périz señala que si la sequía dura una temporada, o dos, el  árbol no sufre un especial daño más allá de la detención de su crecimiento. El problema se produce cuando el estrés por déficit de aportaciones hídricas se prolonga en el tiempo. «Es un fenómeno especialmente evidente por aquí desde hace unos siete u ocho años, en que hemos empezado a ver cómo se van muriendo los robles, incluso los más viejos y resistentes, y están siendo desplazados por las carrascas», explica apuntando que, en su opinión, es un síntoma evidente del cambio climático con largos períodos de evaporación motivada por la insolación y lluvias de carácter torrencial que no llegan a empapar las capas profundas del subsuelo.
No obstante, Périz subraya el carácter «extremo» de la sequía de este año que se traduce en que, en pleno verano, los robles más jóvenes de la zona hayan empezado a perder sus hojas o en que los bojes del bosque asociado al robledal estén «quemados y agostados» por la falta de agua. Algo que también está ocurriendo en otros puntos más altos y frescos de la comarca como la Alta Ribagorza. José María Ciria, presidente de la Asociación Turística Empresarial Valle de Benasque, afirma no recordar una sequía «tan tremenda» en este territorio que presenta uno de los índices de pluviometría más altos de España y confirma que también aquí los robledales están sufriendo por la ausencia de precipitaciones.
Al igual que en Puente de Montañana, muchos de los robles del entorno de Benasque han empezado a perder sus hojas estos días provocando una imagen falsamente otoñal que contrasta con la sequedad del entorno. Algo que corrobora la nota hecha pública por la Asociación Micológica Sarllé, de Cerler por la que informa de que pospone momentáneamente las Jornadas Micológicas que se iban a celebrar entre el 6 y el 11 de septiembre. «Sentimos comunicar que, debido a las adversas condiciones de humedad por las que estamos pasando en las últimas fechas, nos vemos en la necesidad y responsabilidad de posponer, que no suspender, la celebración de nuestras XI Jornadas Micológicas de Otoño 2016 #MicoSarlle», reza el comunicado de la entidad que, no obstante, y dado que la previsión es que «a no mucho tardar» haya precipitaciones en forma de lluvia, espera poder retomar en breve la convocatoria con similar programa, formato y actividades que las ahora pospuestas.

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