Las voladuras vuelven a la N-260

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Después del paréntesis del puente del Pilar, la carretera N-260 ha vuelto a quedar cortada al tráfico rodado en su tramo entre las localidades de Campo y Seira. Y con el corte han vuelto las voladuras y el trasiego ininterrumpido de la maquinaria pesada que retira ingentes cantidades de rocas desmenuzadas para poder agilizar al máximo posible en estos dos meses de octubre y noviembre en la que la vía permanece clausurada –salvo las puntuales aperturas en los puentes del Pilar y de Todos los Santos- la realización de los trabajos más pesados y así poderla abrir de nuevo al tráfico de cara a una más que inminente campaña turística de invierno que, si la situación sanitaria lo permite, tiene unas muy buenas expectativas en la zona.
Los datos que dejó el pasado puente del Pilar dan una pista de lo que puede dar de sí la temporada de nieve con una población urbana deseosa de encontrar espacios abiertos y huir de la los agobios y la masificación de un entorno urbano que se hace muy difícil de sobrellevar en estos tiempos de pandemias y de miedos. Como apunta el presidente de los empresarios benasqueses, José María Ciria, los días pilaristas dejaron «iguales o mejores» cifras de presencia turística en el Valle de Benasque, llegándose prácticamente a un cien por cien de ocupación de las plazas hoteleras y de otro tipo de alojamientos.
Y ello a pesar del cierre de Madrid y de la imposibilidad de los madrileños de desplazarse hasta la zona, donde se han convertido en los últimos años en unos de los visitantes más numerosos. Esta ausencia se suplió con los turistas procedentes de Valencia, que aprovecharon en gran número el puente que había en esta comunidad para acercarse al Pirineo aragonés y que ocuparon «prácticamente al instante» la obligada anulación de las reservas que habían realizado bastantes clientes de la capital de España.
Pasado el puente pilarista la “normalidad” del cierre de los dos meses programados ha vuelto a las obras en la carretera y, con ella, la necesidad de los viajeros que transitan estos días por la zona de realizar largos rodeos por el valle del Isábena y el tramo de la N-260 que va de Pont de Suert a Castejón de Sos para entrar o salir del valle de Benasque. Ello ha tenido menor incidencia de lo imaginable debido a que, salvo fechas puntuales como los citados puentes, la vida económica en este territorio se ralentiza a la espera de la llegada del comienzo de la temporada de nieve y a que, advertidos con antelación del cierre de la vía, los empresarios de fuera que trabajan aquí o los comercios establecidos ya habían hecho previamente acopio de material para sobrellevar lo mejor posible estos problemas de comunicación viaria. Una de las afecciones más evidentes, por cierto, tiene que ver con la línea regular de autobuses que, hasta que dure el cierre programado de la N-260, ha reducido sus servicios a un único viaje diario de lunes a viernes laborables que sale desde Benasque hacia Huesca a las 5,45, mientras que los autobuses desde Huesca hacia Benasque tienen su salida a las 16,15 para, después del rodeo por el valle del Isábena, llegar a la villa benasquesa a las 19,40.

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