Los ecologistas ribagorzanos demandan una moratoria de nuevas granjas en Benabarre

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Ante el creciente aumento de nuevas instalaciones de ganadería industrial en el municipio de Benabarre, el grupo de Ecologistas en Acción Ribagorza ha dirigido una carta al Consejero de Agricultura, Ganadería y Medioambiente del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, señalándole que la zona de Ribagorza en general y de Benabarre en particular están sometidas a una gran presión del sector ganadero que –entienden los conservacionistas- «pone en serio peligro el buen estado de sus masas de agua y la calidad del medio natural».
Una de las últimas solicitudes de ampliación ganadera en el término de Benabarre ha aconsejado a este grupo ecologista la presentación de un escrito de alegaciones ante el Ayuntamiento de la localidad en el que se insiste en la necesidad de que los nuevos proyectos ganaderos se sometan al nuevo ordenamiento legal.
Los conservacionistas consideran que las administraciones española y aragonesa transitan un camino «oscilante entre la preocupación por salvaguardar el buen estado de las masas de agua y la presión que ejerce el sector de la ganadería industrial que prioriza el negocio y hace cuanto está en su mano para mantener el crecimiento del sector». Y recuerdan que, mientras, por un lado se redactan documentos de ampliación de las zonas afectadas por la contaminación de nitratos, por otro «parecen retrasarse las directrices que deberían determinar y limitar las prácticas agro-ganaderas que entran en conflicto con el buen estado del agua y del medio natural», en alusión a las facilidades para la instalación de nuevos macro complejos ganaderos.
En su opinión hay dos velocidades en el proceso: una lenta para la normativa y otra rápida para los promotores «que aprovechan la vigencia del anterior marco legal para consolidar un creciente número de instalaciones ganaderas», con la consiguiente presión sobre los acuíferos circundantes. Y ello en un momento –denuncian- en que la Unión Europea considera la contaminación de origen difuso como un problema central en sus políticas ambientales y agrarias yen el que los ecologistas ribagorzanos piensan que la administración autonómica ha pecado de lentitud en su acción normativa porque «se continúa la concesión de nuevas instalaciones y ampliaciones (de granjas) que, a todas luces, van a empeorar la realidad venidera».
Una situación que, recalcan, está «especialmente» vigente en la comarca de Ribagorza y en el municipio de Benabarre «que ha quedado fuera de las zonas vulnerables a pesar del crecimiento de nuevas explotaciones y que la contaminación por nitratos de las masas de agua sea alarmante». Para justificar esta afirmación, presentan una tabla comparativa en la que el vecino municipio de Graus –que sí tiene la consideración de Zona Vulnerable- se extrapola al de Benabarre cuya realidad, a tenor de los datos presentados, supera claramente a la grausina al presentar una densidad de 432 cerdos por kilómetro cuadrado frente a los 150,2 que se da en Graus y una proporción de 61,3 cerdos por habitante frente a los 13,6 del municipio vecino.
Cabe recordar que los últimos muestreos sobre la calidad de las aguas realizados por colectivos de la comarca arrojan unos resultados que, en todos los casos, superan los niveles de concentración de nitratos permitidos por la legislación lo que, para los ecologistas, «debería obligar a una adecuación de los puntos de control de calidad que la CHE dispone en el término municipal que son a todas luces insuficientes para poder realizar una valoración realista de la realidad de la contaminación difusa». Algo que, en su opinión, refuerza la necesidad de paralizar todos los expedientes de nuevas aperturas o ampliación de tres instalaciones ganaderas en el municipio de Benabarre «hasta la entrada en vigor de las nuevas normas legales que van a ser de aplicación en un futuro próximo».
«Benabarre representa un vacío en el mapa de zonas vulnerables a la contaminación por nitratos en su entorno geográfico que se está aprovechando para asegurar la concesión de nuevas instalaciones en una especie de “saldo de fin de temporada”», denuncian los ecologistas señalando que, en este escenario, «la calidad ambiental de una amplia zona del Pre-Pirineo aragonés puede sufrir un irreversible deterioro».

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