Angel Gayúbar. Perarrúa.
Aunque hablen entre ellos en holandés, y escasamente distingan un par de frases hechas en nuestro idioma, los tunos que la noche del pasado jueves ofrecieron un -por momentos- multitudinario recital en la pequeña localidad ribagorzana de Perarrúa cantaron en un más que correcto español muchas de las canciones típicas del repertorio de la estudiantina en una velada tan sorprendente como festiva.
Como recuerda jocosamente José María Lacoma, uno de los asistentes al recital y vecino de esta pequeña población que revive en los meses veraniegos, «la noche te da sorpresas, sorpresas te da la noche..», para puntualizar que la noche de este pasado jueves 12 los vecinos y residentes temporales en Perarrúa tuvieron la «grata »sorpresa de ver las calles llenas de gente siguiendo a la Tuna con su rondador en una imagen sorprendente «por lo extraño y por sus protagonistas».
Una tuna que, aunque en pequeño formato, a muchos de los presentes les llevó a rememorar sus recuerdos estudiantiles, con los tunos engalanados genuinamente, apunta Lacoma, «con sus vestidos negros bordados de colores por los amores dejados bajo los balcones floridos en los que asomaba el clavel de su boca…».
El himno de los clavelitos cantado con un intuido acento extraño se enseñoreó de las calles del pueblo al son de la música de un reducida tuna con cuatro integrantes extrañamente rubios y altos que enarbolaban «con buen tino» pandereta, guitarra y acordeón, dejaban volar las cintas de su capa y lucían orgullosos sus becas cruzando su pecho llenas de promesas de amor y otras fantasías de otros tiempos felices.
Una extraña tuna rondadora la que recorría este jueves las calles de Perarrúa ante unos anfitriones enmascarados por las recomendaciones contra el coronavirus y más todavía sabiendo que sus integrantes eran unos jóvenes holandeses que están veraneando en este pueblo ribagorzano y que en su ciudad de origen se agrupan formando una tuna que canta en español -«como es lógico», subraya Lacoma- las canciones que forman parte de lo más hondo de la cultura hispana.
«Fue una hermosa y muy grata sorpresa para los habitantes de Perarrúa y para los forasteros, hijos de los que se fueron y que vienen en épocas vacacionales a rememorar viejos tiempos familiares e infantiles», apunta un Lacoma «feliz» de sentir el paso de la estudiantina recorriendo las calles «de lo que casi es ya un despoblado» en una ronda protagonizada por unos holandeses de vacaciones estos días en la localidad «que apenas conocen nuestro idioma, pero que saben y cantan en español y que son unos entusiastas de nuestra cultura y de nuestra lengua, que disfrutan de esta tierra tan diferente de la que habitan pero a la que aprecian y aman».
La agrupación de tunos holandeses de la que forman parte estos cuatro músicos que hicieron las delicias de las gentes de Perarrúa se creó a mediados de los años sesenta del pasado siglo gracias a la presencia en Eindhoven de unos estudiantes españoles que formaron el núcleo inicial de esta singular tuna holandesa . A partir de entonces, en distintas ciudades universitarias del país nórdico aparecieron varios grupos de músicos locales que se sintieron atraídos por la belleza, la plasticidad y la fuerza expresiva de las canciones tradicionales españolas e hispanoamericanas y las incorporaron a su repertorio rondador.
Sesenta años después, el fruto de esta afición neerlandesa por la música jacarandosa de los estudiantes españoles propició este jueves una noche festiva en este pequeño rincón de Ribagorza cuyas gentes disfrutaron de una velada al arrimo de unas canciones que unen a gentes de las procedencias más diversas.























