Más de 4.200 personas pasan por el XXXI Festival Castillo de Aínsa

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Pocas cosas son tan auténticas como los relatos de una vida. La organización del Festival Castillo de Aínsa así lo entiende y este año, como si de un ritual inamovible se tratase, ha vuelto a apostar por emprender el viaje de la introspección al territorio a través de las palabras de las mujeres que lo habitan. Tanta es la expectación que el encuentro ha logrado generar con el paso de las ediciones, que ayer el Patio del Museo se quedaba pequeño para acoger a las cuatro mujeres homenajeadas.

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Arropada por un público eminentemente local, Sebi, de Samper de Trillo, mostró su faceta de creadora literaria y se arrancó con la «Leyenda de una ventana», ambientada en el pueblo al que un día llegó para quedarse. La música y el bajo rescataron de la depresión a Leonor, vecina de Aínsa. La historia sobre la puesta en marcha de la banda de La Fueva y de cómo «dejó el saco de las penas» colgado detrás de una puerta emocionó a los asistentes.

Lurdes apareció por el Sobrarbe gracias a un concurso de traslado. Su primer destino como doctora fue Laspuña, aunque pronto se conocería la comarca palmo a palmo empujada por el amor a su trabajo. Adela, también doctora jubilada, emprendió una nueva aventura en Caneto.Venía dispuesta a recuperar un pueblo abandonado y allí sigue, tras décadas en las que además de perseguir sus anhelos ejerció la medicina en el Valle de La Fueva.

El acto se tornó en un homenaje a la reconciliación, a la puesta en valor de quienes descubrieron en esta comarca un refugio donde abrirse camino en una época donde ganarse la confianza de los lugareños era un reto en sí mismo. Ellas lo consiguieron y son hoy el ejemplo de que el sentimiento de «guardianes del territorio» que aquí se lleva por bandera se integra en el adn de cada uno de sus habitantes, sean cuales sean sus orígenes.

Las «Mujeres que cuentan» se bajaban del escenario cargadas de regalos, entre ellos fotografías tomadas por la profesional de Altorricón Judith Prat, que tuvo la oportunidad de acompañar a Paco Paricio, director artístico del festival, en los primeros contactos con ellas, tomando imágenes que se pudieron disfrutar durante el acontecimiento del domingo.

Relatos de vida y música, una combinación llamada al éxito

El acto «Mujeres que cuentan» no se entendería a día de hoy sin el acompañamiento musical. Esta vez se enfrentaban a la ambiciosa tarea de componer un tema inspirado en las protagonistas Ana Diáfana e Iñaki Zuazu, artistas afincados en el municipio de Aínsa-Sobrarbe. Se sumaron a la puesta en escena la voz de Paco Paricio, el contrabajo de Mario Cantabrana y la batería de Juan Carlos Lete.

Posteriormente el espectáculo seguiría su curso. El resultado: un concierto entrañable, con la cercanía y la naturalidad de los eventos que se ofrecen en casa, más tratándose del primero que la banda ofrece en Aínsa. Todo apunta a que será el primero de muchos tras el anuncio de la grabación del disco «De tu casa a la mía» este otoño.

La música, pues, era la encargada de cerrar la trigésimo primera edición del Festival Castillo de Aínsa, un festival que ha visto crecer su programación en los dos últimos años y que en 2021 ha atraído a más de 4.200 asistentes. Enrique Pueyo, alcalde de Aínsa-Sobrarbe, se muestra satisfecho por la manera en la que se han sucedido las semanas, «viendo disfrutar tanto a turistas y visitantes como a la gente local y destacando las propuestas ligadas al territorio» como la de este domingo.

El alcalde asegura que «se está trabajando ya en la próxima edición con la esperanza de que las medidas sanitarias permitan disfrutarlo más, si cabe» y agradece el magnífico trabajo de las productoras Sweet Caroline y ZZ Producciones(organizadoras de los conciertos de Chucho Valdés y de Zenet) así como el de los incondicionales Titiriteros de Binéfar, que asumían nuevamente la dirección artística. Palabras también de agradecimiento a la Comarca de Sobrarbe, y especialmente a la Diputación Provincial de Huesca por su fundamental apoyo económico «sin el cual sacar adelante este festival sería imposible».

Paco Paricio, por su parte, hacía balance ensalzando «la consolidación de la programación para el público familiar, el mantenimiento de la línea de la música tradicional y la mirada al territorio con «Mujeres que cuentan» a quien este año se ha sumado Judith Prat». Paricio reconocía haberse sentido apoyado en todo momento por parte del ayuntamiento ainsetano y afirmaba que «a partir de la experiencia de este año el camino del festival queda claro y seguiremos tratando de hacer lo mejor, con cariño, eso la gente lo recibe».

Era el sábado 26 de junio cuando comenzaba la programación del Festival Castillo de Aínsa, una edición en la que se recuperaba el tradicional «pórtico» que cada año, antes de la pandemia, llevaba la música a alguno de los núcleos de población que conforman el extenso municipio. Esta vez era el Barrio de la Iglesia de Banastón el encargado de inaugurar el evento, que ha venido cargado de teatro, conciertos, títeres, y hasta de un curso de pandereta que dirigía el domingo 4 de julio Cris Zagaleja. También el cine bajo las estrellas parece haber llegado para quedarse. Precisamente este sábado, en colaboración con el Festival Internacional de Documental Etnográfico Espiello, se proyectaba «El Drogas» ante un patio de butacas prácticamente lleno. El carácter multidisciplinar del festival, capaz de atraer la mirada de públicos muy diversos, continuará su senda y volverá a sorprender en julio de 2022.

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