En una concurrida celebración, la comunidad budista de Panillo daba este martes la bienvenida al año 2143 del calendario tibetano que llega bajo los auspicios del Mono de Fuego augurando unos próximos meses de profundos cambios.
Los cielos grises y el ambiente desapacible en lo climático no desalentaron a las numerosas personas que se sumaron a la colorista celebración del Lo Sar, el momento álgido de una serie de actividades propiciatorias que se han venido desarrollando desde los primeros días de la luna creciente hasta estos momentos de luna nueva. En ella, los fieles budistas estuvieron acompañados y arropados por numerosos amigos, vecinos de las localidades ribagorzanas cercanas y representantes políticos y religiosos de la zona.
La explanada que se abre frente al templo fue el escenario del acto más multitudinario cuando los lamas residentes e invitados dirigieron el ritual de purificación y la ofrenda de humo blanco “que todo lo purifica” o “Ri Uo Sang Chö” que tuvo como colofón el lanzamiento de harina al cielo, el “Gyel Lo”, como expresión del deseo de los mejores auspiucios antes de que los asistentes entraran en el templo para realizar las preceptivas ofrendas propiciatorias a Buda.
La celebración del año nuevo aún tiene este miércoles un último capítulo con la lectura de la “Prajnaparamita” y la posterior procesión de la comunidad budista por los terrenos del centro budistas portando los textos del “Kangyur”.
La presidenta de la Fundación Dag Shang Kagyu, Isabel Alcántara, comenta que, de acuerdo con la astrología tibetana, este año entrante va a ser «de abundantes cambios y trasformaciones» ya que el mono es el símbolo de actividad y está acompañado por el fuego, un elemento purificador, y por la dominante de la vertiente que siempre es más activa que la femenina.
Los responsables del lamasterio ribagorzano explican que el periodo del año nuevo tibetano se considera un momento importante en la vida de los budistas. Tras los primeros días de la luna creciente del mes de febrero y hasta la luna nueva siguiente, converge todo un conjunto de celebraciones y prácticas que tienen como objetivo finalizar el año en curso y dar inicio al siguiente, creando las mejores condiciones para que esta transición resulte lo más auspiciosa posible para la comunidad budista y para todos los seres en general.
El tibetano es un calendario de tipo solar y lunar que se basa en los movimientos del sol y de la luna, siguiendo los días y los años al primero y los meses a la segunda con un sistema para ajustar el desfase existente entre ambos. Los años se designan por el nombre de un animal junto con un elemento. Son 12 animales y 5 elementos a los que se suma la calidad masculina o femenina del año en cuestión. Según la tradición astrológica, estos elementos determinarán las líneas generales del devenir de los próximos meses.
La celebración del año nuevo tibetano es uno de los momentos en que se hace más visible la actividad –incesante, por otra parte- de la comunidad budista ribagorzana Dag Shang Kagyu que está vinculada a los linajes Dagpo y Shangpa Kagyu del budismo Vajrayana. En la actualidad, esta comunidad cuenta con cinco lamas permanentes –aunque desarrollan labores de apoyo y asistencia a otras comunidades budistas de la península y las islas Baleares y Canarias- y entre cinco y siete lamas que permanecen durante bastantes momentos del año, además de una quincena de fieles residentes habituales. Realiza numerosas actividades formativas y de difusión de la filosofía budista que congregan siempre a numerosos fieles y personas interesadas. Además del templo, el complejo de Dag Shang Kagyu cuenta con una shedra –o centro de estudios budistas- y con unas dependencias habilitadas para propiciar el retiro y la meditación de los fieles.
Por otra parte, el lamasterio ribagorzano está desarrollando en los últimos años un proyecto editorial para acercar a los fieles y a las personas interesadas textos de divulgación y también trabajos de profundización en la filosofía budista traducidos al castellano.






















