Títeres, teatro mudo y el repertorio de las orquestas en el penúltimo sábado del Festival Castillo de Aínsa

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El Parque Nabateros volvió a ser el escenario perfecto para reunir a los más jóvenes, también a padres, madres y curiosos, en esta ocasión dispuestos a presenciar una sesión de títeres. Eran las 18h cuando un nutrido grupo de familias se refugiaba del sol bajo los árboles de este espacio abierto que ha resultado ser el lugar de reunión por excelencia para las tardes de verano en la localidad de Aínsa.

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El éxito de asistencia no era para menos: llegaba Trapusteros Teatro, una compañía integrada por el aragonés Marcos Pena, la brasileña Izabela Brochado y los vistosos títeres de mano que dan forma al cuento ‘Marieta y el Buey Bumbá’. La historia narra las dificultades que tiene que superar una niña brasileña, Marieta, para encontrar a su extraviado buey, a quien quiere presentar en el Festival Castillo de Aínsa. En su búsqueda se encuentra con un gorrión, un barquero, dos guitarristas o un caballero, entre otros personajes, que tratan de orientarla en su búsqueda.

El mamulengo, como así se llama la técnica que Trapusteros emplea en sus números, es una ancestral tradición de títeres brasileña cuyo personaje central suele ser un buey por su simbolismo en el país latinoamericano. Los personajes están fabricados artesanalmente, alguno de los empleados en ‘Marieta y el Buey Bumbá’ alcanzan los cien años, y visten faldas de colores para cubrir las manos que los sujetan. Tras la representación de aproximadamente una hora, que a la vez de divertir pretende romper con roles típicos de género y otros estereotipos, contaron algunos trucos y los presentes vieron de cerca a los protagonistas del cuento.

A las 20h en el Patio del Museo tomaba el relevo la compañía riojana El Perro Azul. Gemma Viguera y Fernando Moreno se subían a las tablas para sorprender con todo un homenaje al cine mudo a través de una historia de amor, «Globe Story». Les bastaron dos escaleras, un baúl y una buena cantidad de globos, así como una estética y unos colores propios de las producciones de Chaplin, para meterse al público en el bolsillo. La destacable dosis de humor y el acompañamiento, en directo, de la pianista Elena Aranoa, aderezaron una mágica atmósfera en la que se narraba, partiendo del extraordinario dominio del lenguaje gestual y corporal de sus intérpretes, la vida de una pareja desde el instante en que se enamoran.

La jornada concluía a las 22h en el Foso del Castillo con el concierto de La Orquestina de la Abuela Pina, una banda de cinco músicos llegados desde Cuéllar (Segovia), para evocar las fiestas de pueblos y los tradicionales sonidos de la primera mitad del siglo XX. Agripina Benito, familiar de los integrantes de la formación, sirvió de inspiración para el nombre y para el propósito del grupo, que no es otro que homenajear a quienes a lo largo del siglo pasado sufrieron guerras, pandemias y toda una serie de dificultades, pero que encontraban en las orquestas su refugio y esparcimiento.

Sonaron pasodobles, chachachás, polcas, jotas, tangos, foxtrots y rumbas, y alguna que otra persona del público no resistió la tentación de levantarse y bailar desde su sitio los últimos temas que salían de la tuba, el saxofón, el clarinete, la batería y la dulzaina de los artistas. El punto y final lo pondrían la rumba «La pindonguita» y la jota de su pueblo, «La cuellarana».

Para este domingo, dos actuaciones: la compañía valenciana Xarop Teatre y una versión muy novedosa del cuento tradicional ‘Los tres cerditos’ se ubicarán a partir de las 19h en el Patio del Museo(invitaciones agotadas), y Vegetal Jam brindará su concierto pendiente a las 21h en el Foso del Castillo. Las invitaciones para esta última actuación del fin de semana se pueden adquirir en wwww.festivalcastillodeainsa.com

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