Trasladan los pantalanes del Recinto del Campo Municipal de Regatas de Mequinenza para facilitar los trabajos de la última fase de las pruebas de retirada de sedimentos

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El Ayuntamiento de Mequinenza ha iniciado el traslado de los pantalanes del Campo Municipal de Regatas, en el recinto del Capri frente al Gimnasio Municipal, para facilitar el desarrollo de la fase final las pruebas que se están llevando a cabo en el cauce del Segre para determinar la forma óptima de retirar los sedimentos procedentes del desembalse de Barasona y que, a mitad de los 90, inutilizaron la instalación deportiva atendiendo así a una demanda histórica de la localidad. Los trabajos de esta última fase se iniciaran a finales del mes de junio y se prolongará por espacio de, al menos, dos meses. 

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Se prevé que las tareas afecten el desarrollo de las pruebas deportivas programadas en julio y en agosto en lo localidad ya que los pantalanes no se podrán utilizar durante ese periodo. En concreto al Half Triatlón de Mequinenza, que sufrirá modificaciones en el tramo de natación, y al Descenso Internacional del Cinca. Se aprovechará para retirar los residuos acumulados, arrastrados por la corriente principalmente, en la zona donde se ubican los pantalanes para dejar el espacio en óptimas condiciones. La actuación prevista se ha retrasado respecto a la planificación inicial por diferentes motivos, entre los que se encuentra la oscilación del nivel del embalse de Riba-roja a causa de los episodios de lluvia o la presencia de residuos naturales o de otro tipo incrustados en el lodo que han dificultado los trabajos. 

El Ayuntamiento de Mequinenza ha decidido dar prioridad a estas pruebas que se iniciaron el pasado mes de noviembre en la zona del Espigón al tratarse de una actuación de envergadura largamente demandada y con una gran repercusión futura para el territorio. El objetivo es que finalicen cuanto antes y se puedan analizar los resultados para determinar una solución definitiva a una situación sobrevenida, la del desembalse, que ha causado importantes pérdidas a la localidad y que un estudio encargado por el consistorio cifra en 400 millones de euros y 1.100 empleos en los últimos diez años. 

Esta prueba piloto, que se lleva a cabo por fases, movilizará, utilizando diferentes sistemas, un total de 12.700 metros cúbicos de lodos del más de medio millón acumulados en el lecho del río para, a posteriori, plantear una actuación global con los datos obtenidos para determinar el sistema óptimo a utilizar para “transportar” los sedimentos acumulados aguas abajo. La lleva a cabo la empresa Tragsa y está enmarcada en la “Estrategia para la gestión integral de sedimentos de la demarcación hidrográfica del Ebro”, recogida en el Plan Hidrológico Nacional (PHN). Está financiada por el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO) y cuenta con la dirección de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

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