Una escultura rinde el homenaje de Aragón al realizador, Carlos Saura, en Huesca

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En el número 2 de la calle Padre Huesca, nació Carlos Saura Atarés. Por eso decía alguna vez que era «oscense al cuadrado». Fue el tercero de cuatro hermanos, por lo que pasó su infancia junto al Coso y a las Cuatro Esquinas, lugar elegido para el emplazamiento de la estatua que el Gobierno de Aragón ha regalado a la ciudad de Huesca para homenajear a uno de sus más ilustres creadores. El lugar fue elegido por el alcalde de la ciudad, Luis Felipe, quien ha agradecido la rapidez con que se ha procedido a instalar el monolito que recordará a Saura, con su cámara colgada del cuello, como era habitual verlo.

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El Presidente de Aragón, Javier Lambán, le ha recordado como uno de los dos oscenses de máxima relevancia, junto a Sender, que mejor ha entroncado con grandes como Goya y Buñuel. A su juicio, es una de las figuras más importantes del cine aragonés del siglo XX y XXI, cosa que tuvo clara, según ha confesado, tras ver «La prima Angélica» en 1973.

Lambán se ha mostrado muy satisfecho de haber podido conocer y tratar a Saura, sobre todo a partir del proyecto conjunto con el Gobierno del film «3 de mayo», con motivo del 275 aniversario del nacimiento de Goya, que fue presentado en el Museo del Prado y, posteriormente, en Zaragoza.

El presidente ha aludido a la obra realizada por Julio Luzán, una escultura que es un compendio de todos los oficios que intervienen en la fabricación de escenarios para la gran pantalla.

Entre los pequeños detalles de esta escultura puede apreciarse que la piedra sobre la que está la estatua es de La Puebla de Albortón, una piedra ornamental de alta calidad, la misma con la que está hecho el Palacio Real de Madrid, o los módulos centrales del Pignatelli, o la Santa Capilla del Pilar. El texto de la plaquita que lo identifica tiene un detalle también inapreciable. Está escrito con letra Ibarra Real, la que utilizó el editor aragonés Joaquín Ibarra para imprimir la magnífica edición del Quijote que le encargó la Real Academia Española en 1773. Es un guiño al talento y al ingenio de lo aragonés.

El Presidente de Aragón y al alcalde de Huesca han hecho entrega a Eulalia Ramón de uno de los modelos de la obra que fueron presentados a los Reyes con motivo de la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Cultura.

Por su gusto por la lectura de otro genio aragonés, Baltasar Gracián, se ha seleccionado por su familia un fragmento de El Criticón, que ha leído la actriz y directora del Festival de Cine de Huesca, Estela Rasal.

También por su gusto al despertarse escuchando las escalas de su madre al piano, el acto de homaneje ha acabado con el sonido del violín de Francisco Javier Bueno Lorenz, un fragmento de la banda sonora de la película Goya, 3 de mayo de Saura, un corto que es un verdadero alegato contra la guerra y que en estos tiempos que corren es un testimonio de actualidad.

No era hombre de alharacas, ni de palabras barrocas. Huesca lo recordará con esta estatua. El texto de la placa dice: «Aragón a Carlos Saura Atarés Huesca, 4 enero 1932 Collado Mediano, Madrid, 10 febrero 2023. Con inmensa gratitud por su descollante contribución a la historia del cine español y a la cultura universal a través de la vitalidad de su extensa, creativa y personal obra.»

Y al pie, un fragmento del texto de Eclesiastés 3, El hombre y sus circunstancias:

Todo tiene su tiempo,

y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Tiempo de nacer, y tiempo de morir;

tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado…

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