No hay mayor subidón que hacer tu equipaje y cambiar de país. Beberte de un trago el cóctel de nervios, incertidumbre, emoción, miedo… y cruzar la puerta de tu casa escuchando el traqueteo de la maleta. Dejar atrás la familia, los amigos y los sitios de siempre resulta difícil, pero encontrar nuevos seres queridos y lugares que nunca hubieras imaginado es alucinante.
Ya hace dos años que cerraba mi maleta repleta de ropa, cámaras, longaniza y jamón, mientras dejaba atrás El Pueyo y me decía a mí mismo «allá vamos».
20 horas después llegaba a México con tanta adrenalina en mi cuerpo que no había tiempo para el jet lag. Tras abandonar las maletas en mi nueva casa me fui a comer mi primer taco y a tomar mi primera chela por las repletas calles de Coyoacán, donde todo resultaba nuevo y sorprendente.
Después de dos años no es fácil volver a mirar todo con los ojos frescos del recién llegado, de sorprenderse de nuevo con los puestos de tacos, las fachadas torcidas en la plaza del Zócalo y la simpatía de los mexicanos. Aunque México es como una cascada de nuevas experiencias que no deja tiempo al aburrimiento, aquí nunca faltan las nuevas historias y los grandes personajes.
Toda gran aventura comienza con un primer paso, en este caso, con un primer post, así que: «allá vamos».























Javi, bienvenido maestro, me encanta esa pasión por la vida.
Genial, me sumo a esa pasion vital por descubrir.
Muchas gracias JA, un placer estar por aquí e ir contando mis historietas 😀