Benabarre dijo adiós este domingo al trigésimo octavo Encuentro de Casas Regionales Aragonesas que se ha celebrado muy intensamente durante este pasado fin de semana en la villa ribagorzana. Unas 2000 personas llegadas desde toda España, de la vecina Andorra y del sur de Francia han participado en los numerosos actos programados dentro de un clima muy emotivo y de gran confraternización.
La tromba de agua que obligó a modificar el programa sabatino fue sólo una anécdota que contar sobre este Encuentro. Las condiciones climáticas cambiaron radicalmente el domingo y permitieron que la cita se desarrollara sin mayores inconvenientes. Y si el sábado fueron los presidentes de Aragón, Javier Lambán, y de las Cortes, Antonio Cosculluela, quienes quisieron compartir con los aragoneses del exterior esta convocatoria –era, por cierto, la primera vez en los treinta y ocho encuentros en que estaban presentes los más altos representantes de Aragón- en la jornada del domingo se desplazó hasta Benabarre la consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno aragonés, María Victoria Broto, quien compartió con los participantes en el Encuentro una multitudinaria comida de hermandad.
Broto agradeció el trabajo de las Casas Regionales y que «mantengan viva la llama de Aragón» y aseguró que la aragonesa será siempre una tierra «de consenso y de encuentro». Así mismo recordó la voluntad del ejecutivo autónomo de crear un censo de los aragoneses en el exterior para que éstos puedan tener un reconocimiento por parte del Gobierno de Aragón, reciban información de lo que se hace desde esta institución y puedan disfrutar de algunas prerrogativas.
Finalizado el Encuentro, la valoración que se hace desde la organización y la que han expresado los participantes no puede ser más positiva. Los organizadores subrayan que el balance de estos dos días ha sido «altamente satisfactorio» y «extraordinario».






















