Luz Gabás presentaba hace unos días en Benasque ante numerosos representantes de la prensa especializada, y lo hacía muy ilusionada de poder hacerlo en la localidad en la que reside, su tercera novela “Como fuego en el hielo”, una obra que ha entrado como un ciclón en las listas de éxito y que promete dar tantas satisfacciones a los lectores de la autora como sus dos anteriores porque lo tiene todo para convertirse en un auténtico suceso editorial. Una cuidada investigación histórica de la época en que se sitúa la acción, un pormenorizado retrato de personalidades, una narración ágil, unos protagonistas con gancho, un momento histórico fascinante…, son muchos los factores que enganchan desde la primera página al lector y lo mantienen en vilo hasta el desenlace de la trama.
-PREGUNTA. ¿Qué es “Como fuego en el hielo”?.
-RESPUESTA. Yo me planteé este libro como la novela que me faltaba sobre la alta montaña y, a la vez, como un homenaje al romanticismo. Esa combinación de la montaña como símbolo del movimiento romántico, de la naturaleza a la que vas para escapar de la civilización, donde casi te encuentras en contacto con lo divino, es el sentimiento inicial que me llevó a trazar una historia de amor, de deseos de superación y de conflictos morales en un entorno de mediados del siglo XIX y en un lugar fronterizo por donde llegaban todo tipo de nuevas ideas a nuestro país que chocan con las viejas creando un conflicto permanente. Para mí era el escenario ideal para ubicar a los personajes que tenía en la cabeza.
-P. El espacio temporal de la novela coincide con el del reinado de Isabel II, un período muy conflictivo en la historia de nuestro país.
-R. Yo quería investigar los hechos locales por su vinculación con los hechos nacionales. Precisamente en 1843 es el preludio del comienzo de la época moderada pero todo el reinado de Isabel II estuvo marcado por una alternancia de gobiernos progresistas y moderados, con la problemática carlista, los pronunciamientos revolucionarios o las nuevas ideas de Europa como la “primavera de los pueblos” de 1848. Yo allí veía un mundo en ebullición y en cambio continuo y en este contexto visualizaba a los emprendedores que se lanzaron a crear en el Pirineo, tanto francés como español, las primeras casas de baños que luego serían unos lujosos balnearios en la mayoría de los casos y tracé un itinerario entre Benasque, Panticosa, Cauterets y Bagneres de Luchon en el que ubiqué a los distintos personajes, cada con sus distintas motivaciones: el emprendedor que lo consigue, el que no lo consigue, los que tienen ideas políticas muy apasionadas… En este contexto trazo la línea de los Pirineos como una separación con una dualidad y un contraste entre el fuego y el hielo de unas montañas que para unos son una maravillosa creación y para otros un siniestro escollo.
-P. No es un secreto, y no destripamos la novela, constatar que el libro comienza trepidantemente con un duelo.
-R. Es que es una imagen muy romántica. Para mí era la idea, había que comenzar con algo fuerte; siempre que un personaje está obligado a cambiar su rumbo debe ser por algo. En este caso quería comenzar con algo masculino y romántico.
-P. La narración no pierde luego intensidad. Dos personajes principales, Attua y Cristela, centran la trama pero hay otros personajes con casi idéntica importancia en la narración que es conveniente dejar que los lectores vayan descubriendo.
-R. Es una novela muy coral, con muchos personajes que casi todos están inspirados en personas reales. Hay uno que está basado directamente de un personaje real muy nuestro como fue Valentín Ferraz, militar y político que llegó a ser presidente de gobierno y alcalde de Madrid, y otros que toman sus rasgos de personas históricas. Por ejemplo, la imagen de la viajera Aurore –quería una mujer viajera que correspondiese al perfil de aristócrata con dinero que podía permitirse el lujo de recorrer la zona pirenaica que entonces se consideraba muy exóticas- es el trasunto de muchas mujeres como ella; el alcalde Clemente también está basado en los textos de los archivos de Benasque, otros personajes lo están en las lecturas de los escritos de los viajeros que vinieron por aquí… He utilizado literatura local, francesa e inglesa para ambientar una época muy difícil de recrear porque cuando pensamos en el siglo XIX enseguida nos viene a la cabeza el último tramo del siglo, que es mucho más fácil de “decorar”, de recrear con verosimilitud. Tuve que utilizar muchos grabados y textos de viajeros que explicaban cómo nos veían y cómo era la vida aquí entonces.
-P. Esa labor de dar verosimilitud a la época impregna todas las páginas.
-R. Es lo que más me costó. También me había ocurrido con “Regreso a tu piel” en el siglo XVI pero es cierto que mos tres novelas prestan atención al detalle porque creo que es lo que hace que el lector se meta en la historia. Y para eso, cuando te centras en historias de ámbito local alejado de las cortes, te tienes que fijar en una serie de detalles que en otro tipo de narraciones tienen menos importancia. En esta obra, en concreto, describir la ropa fue especialmente difícil porque eran escenarios de montaña en España y en Francia, con protagonistas de pueblo y de clase más alta.
-P. Las cuatro localidades que sirven de escenario a buena parte de la acción conservan todavía hoy unos balnearios que, salvo en el caso de Benasque tienen hechuras cuasi palaciegas.
-R. Las dificultades de acceso hicieron que los Baños de Benasque se quedaran un poco al margen de esta tendencia. Pero sí que es verdad que el edificio tiene un encanto especial, primero porque está intacto y segundo por su emplazamiento. Para mí, desde que era niña, ha sido un sitio especial e impactante y un entorno especialmente inspirador que me resultó muy útil por ese contraste con las otras villas que llegaron a ser puntos de encuentro del turismo de lujo de la época. Ahí está el drama, ahí se encuentra la novela con la tensión entre el bien y el mal, entre la pasión y la razón, entre lo que podemos conseguir y lo que no, la imagen que proyectamos y la perciben los demás…, temas todos ellos que forman parte de la génesis de “Como fuego en el hielo”.






















