Cuando la solidaridad aparece por todos los rincones

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Los grandes desafíos de la humanidad traen grandes cambios en el individuo. Dejamos atrás el egocentrismo, egoísmo y nuestra pequeña parcela para centrarnos en el bien común, para superar como sociedad el reto al que nos enfrentamos. Empresas que han orientado su producción hacia material de protección, particulares cosiendo a contra reloj mascarillas, estudiantes que dejan los libros por trabajar en el diseño y producción de respiradores, donaciones para dar aliento a las entidades sociales o dibujos que llegan a donde más falta hacen para recordar a nuestros profesionales y enfermos que todo saldrá bien son ejemplos de la capacidad que tenemos como sociedad para responder juntos y juntas a esta alerta sanitaria consecuencia del coronavirus.

Son noticias que nos dan esperanza frente a los números de contagios y muertes que cada día afrontamos. Que nos dan fuerza para seguir trabajando, para seguir en casa o para luchar por superar la enfermedad. Son muchas, demasiadas para enumerarlas, pero todas caben bajo el paraguas de una sola palabra: solidaridad.

Los más pequeños nos han demostrado que son auténtico guerreros desde casa y con una energía que traspasa sus paredes. Es el ejemplo de las alumnas del C.R.A Cinca-Cinqueta de Plan quienes han decidido donar 100 euros al Consejo Superior de Investigaciones Científicas para ayudar en la investigación del COVID-19, los cuales han conseguido por la venta de su libro Carnaval, elaborado en el área aragonés.

Pequeñas aportaciones como la lluvia de arco iris que ha recibido el Hospital y las residencias de de Barbastro han llenado de esperanza y cariño a quienes están lejos de sus familias y tienen por delante su propia batalla contra el virus.

Por otro lado, los repartos y asistencia domiciliaria se han convertido en el nuevo servicio estrella en todas las localidades. Compras en el supermercado, entrega de medicamentos o una simple llamada para acompañar son los gestos más repetidos por los voluntarios y voluntarias del territorio, siempre al pie del cañón para quienes más lo necesitan.

También, en todo ese movimiento solidario, la mujer rural ha dado un paso adelante. Como el ejemplo de las 25 mujeres de Alcubierre, Almuniente, Frula, Curbe, Grañén, Sodeto, Tramaced.
Por primera vez en la historia, las modistas han sido esenciales y imprescindibles, sin remuneración, por amor a su trabajo, a sus vecinos y a cualquiera que lo necesite. Se confeccionaron y repartido más de 2.000 mascarillas, aunque Alicia, una de las promotoras de la acción, en realidad ya ha perdido la cuenta.

Todas estas fotografías son un pequeño mosaico que refleja lo que nos hemos convertido como sociedad, son el espíritu de la solidaridad que parecía perdida y que hemos retomado para seguir adelante. Así que cuando salgas cada día a aplaudir a las 20:00 a tu ventana o balcón recuerda que ese aplauso va para ti, para quien sigue trabajando, para los voluntarios y voluntarias, para cada persona que se queda en casa, para cada gesto que aporta esperanza, es para todos y todas porque desde la distancia estamos más unidos que nunca.

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