La fisonomía de la entrada de Graus desde la carretera de Barbastro está sufriendo un considerable cambio con el derribo de un grupo de edificios situados junto al conocido como Puente de Abajo o de la Pascasia. Unas casas y dependencias agro ganaderas más que centenarias que, pese a su nulo valor arquitectónico, han tenido un notable valor simbólico para varias generaciones de grausinos al ser durante muchos años las primeras construcciones del caserío urbano de la villa ribagorzana.
Los trabajos, que se iniciaban este miércoles, contemplan la demolición de estas edificaciones que se encontraban en estado de ruina inminente y la futura conversión del solar que ocupan en una zona ajardinada dentro del proyecto de actuación integral en la unidad urbanística 27, que es la de la zona del polígono de Santolaria. Tras el derribo de las estructuras construidas, se prevé realizar la explanación y nivelación de los suelos y su posterior adecuación como espacio verde para habilitar una zona de ocio junto al puente sobre el Ésera, uno de los elementos constructivos más significativos de Graus.
El alcalde grausino, el popular José Antonio Lagüens, recuerda que el ayuntamiento aprobó hace unos meses la modificación del PGOU en esta zona. Esta modificación conllevaba la recalificación y cambio de uso de los terrenos situados junto a las orillas del embalse de Barasona sitos en las inmediaciones del Puente de Abajo, en la entrada sur de Graus, pasando de ser considerados como zona de protección paisajística a, con una serie de limitaciones en cuanto a volumen constructivo, suelos urbanizable para usos industriales.
Esta modificación del PGOU conllevó la firma de un convenio con los propietarios de los terrenos del polígono por el que éstos se comprometían a financiar a sus expensas la urbanización de la zona, además de dedicar una parte considerable de la superficie a zona verde.






















