Jordi Borguñó Saiz, sobrino-nieto del que fuera creador y director del Orfeón de Graus Manuel Borguñó, y su prima Isabel Borguñó visitaron este miércoles en el Espacio Pirineos de Graus la exposición ‘El triunfo del arte. El Orfeón de Graus, 1914-1918’. Fueron recibidos por el alcalde grausino, José Antonio Lagüens, y aprovecharon su estancia en la villa ribagorzana para formalizar la cesión al Archivo Histórico Municipal de un par de obras del legado de su antepasado: su libro pedagógico “Cincuenta años de educación musical. Lo que en la música pudo hacerse en España, no se hizo y puede hacerse todavía” y una historia sobre San Vicente Ferrer editada en 1740 que le regalaron los grausinos en su despedida de la localidad el 14 de diciembre de 1918.
Jordi Borguñó, autor del blog ‘Ánimas acústicas’, ha sido un estrecho colaborador en la organización de la exposición que puede visitarse todavía hasta el próximo sábado día 21. En su visita a la muestra –que calificó como «muy chula»- recordó que conoció a su tío abuelo cuando tenía 10 años de edad. El pedagogo residía entonces en Tenerife pero, según su descendiente, mantenía vívidos y muy agradable recuerdos de los cuatro años que pasó en Graus, de sus gentes y, por supuesto, del Orfeón grausino sobre la que gira la citada exposición que presenta ciento dos piezas contemporáneas a esta agrupación musical que existió entre 1914 y 1918. De ellas, más de la mitad son documentos, libros y partituras, además de una treintena de fotografías y algunos objetos del máximo interés, como el estandarte del Orfeón y seis de las corbatas que le fueron impuestas en sus conciertos de Zaragoza y Barcelona.
El Orfeón de Graus constituyó todo un fenómeno artístico en su época, pero también social, agrupando en una misma formación a unos 150 coristas, hombres y mujeres, adultos y niños, de cualquier extracción social y tendencia política. En esos pocos años ejecutarían en Graus más de sesenta conciertos y zarzuelas, fundamentalmente en el Ideal Cinema. La junta del Orfeón era una más entre las autoridades civiles de la villa, y asistía a todos los acontecimientos reseñables del momento. Fuera de Graus el modelo fue aplaudido desde el primer momento, considerándose muy meritoria la labor realizada por Borguñó, que tras su etapa en Graus desarrollaría una larga carrera profesional en defensa de la pedagogía musical desde la escuela.






















