El balneario de los Baños de Benasque echa el cierre definitivo

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Cerrado definitivamente al público el verano de 2019, el histórico balneario de los Baños de Benasque no volverá a abrir sus puertas, al menos como recinto termal, poniendo así punto y final a una historia que se remonta, como muy tarde, a comienzos del siglo XVI cuando consta documentalmente que estas instalaciones eran propiedad ya del consistorio benasqués.
Quinientos años después, el Balneario no tiene viabilidad económica. Así lo constata un exhaustivo informe realizado por la Cámara de Comercio de Huesca a instancias del consistorio pirenaico en el que se pone de relieve que es prácticamente imposible amortizar las grandes inversiones necesarias para rehabilitar el edificio, muy deteriorado en la actualidad, y adecuar el recinto termal a las exigencias normativas y sanitarias vigentes cuando el Balneario solo puede estar operativo en los meses de primavera y verano debido a los problemas que presentan sus accesos por la nieve y el hielo en los meses de otoño e invierno.
En su día, la empresa Valero Llanas e hijos que lo explotaba en régimen de arriendo presentó un proyecto de reforma cuyo presupuesto ascendía a 9 millones y medio de euros. Por su montante, salió a concurso europeo y se quedó desierto porque nadie se arriesga a una inversión de esas características cuando sólo se puede explotar el establecimiento de mayo a octubre, algo que certifica el propio estudio de la Cámara de Comercio.
En este proyecto se hablaba de las actuaciones necesarias para adecuar estas instalaciones que pasan por la reforma integral del edificio, el saneamiento de muros y techumbres, la remodelación de espacios interiores, la actualización de servicios y la adecuación de las instalaciones a las exigencias y reglamentación del turismo balneario del siglo XXI.
Así las cosas, el teniente de alcalde en el ayuntamiento de Benasque, Isaac Sanromá, comenta que en el consistorio era «conscientes» de la dificultad de mantener este Balneario con una temporada de uso reducida «porque las condiciones económicas actuales exigen la optimización de los recintos», pero subraya que el informe de la Cámara de Comercio ha sido «concluyente» al hacerles ver que es totalmente ruinoso reabrirlo porque los accesos en invierno son prácticamente imposibles, «lo que hace inviable económicamente el proyecto de rehabilitación, que es de por sí muy caro, porque no dan los números». Existe además el problema añadido de los aludes invernales que suelen hacer indeseado acto de presencia en la carretera de acceso lo que, como subraya Sanromá, «dificulta todavía más poder encontrar una solución para su posible apertura en los meses de invierno». Incluso se llegó a estudiar la posibilidad de habilitar un telecabina desde el Llano del Turpí hasta el propio balneario pero los datos de explotación hacían inasumible el proyecto.
Independientemente de la posibilidad de poder reabrir el Balneario de los Baños, ahora desechada, el Ayuntamiento llevaba ya varios años trabajando en un proyecto para abrir un recinto termal en el propio casco urbano de Benasque. «La opción que hemos venido barajando estos últimos años es la de bajar el agua hasta el pueblo y construir aquí un establecimiento termal vinculado a unas instalaciones hoteleras que pueda estar abierto todo el año sin problemas, siguiendo en cierta medida el esquema de lo que se está haciendo desde hace unos años, por ejemplo, en Andorra», comenta Sanromá señalando que para hacer viable esta apuesta «todo pasa por hacer prospecciones para buscar más caudal, que era también otra de las carencias que presentan los Baños en su última época».
No obstante el cierre definitivo de los Baños como balneario, el edil reconoce que el edificio tiene «un gran valor sentimental y simbólico para los benasqueses y para muchos de nuestros visitantes» y recalca que se hará «todo lo posible» por mantenerlo. Un empeño nada sencillo ya que se encuentra en la actualidad en muy malas condiciones después de años de años de degradación y de escasas inversiones en mantenimiento que se ven agravados, como demuestra su accidentada historia, por el hecho de que las propias aguas sulfatadas de los manantiales actúan contra las edificaciones, lo que exige periódicas reformas que se hacen cada vez más imprescindibles.
El actual recinto termal de los Baños de Benasque, con su aire neoclásico y palaciego, fue construido en 1801 y es fama que los trabajos contaron con la colaboración económica de la duquesa de Alba. Vivió después numerosos avatares, con diversas ruinas y reconstrucciones, hasta la guerra civil cuando fue incendiado. En la inmediata posguerra la familia Valero Llanas Tolosa reconstruyó el edificio y recuperó la tradición balnearia del recinto gestionando sus instalaciones con una concesión de 75 años que finalizó en 2008 y que fue prorrogada en precario hasta 2019, cuando se decidió un cierre que se presumía temporal y ha acabado por ser definitivo poniendo punto y final a la historia de este establecimiento que ha sido un referente nacional e internacional en el turismo de las aguas termales y salutíferas pero que no ha podido hacer frente a las exigencias de la modernidad.
El complejo termal se encuentra algo alejado del caserío urbano benasqués, del que dista siete kilómetros. El edificio está enclavado a 1720 metros de altitud, encaramado sobre una pequeña planicie al abrigo de la Maladeta y el Aneto, lo que le convertía en el balneario más alto de España y uno de los situados a mayor altitud de Europa. Pese a las diversas reformas sufridas a lo largo de su historia, el conjunto termal conserva todavía las trazas del edificio neoclásico de 1801 y su estampa es una de las imágenes más características del Valle de Benasque.

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